Edificios sin ascensor recurren a reformas inéditas para instalarlo

Algunos propietarios ponen la plataforma en el patio de luces o ceden parte de sus casas


Pontevedra / La Voz

Tener o no tener ascensor. Ese es el debate que desde hace muchos años está abierto en decenas de comunidades de propietarios de edificios. El asunto suele generar polémica, sobre todo porque se trata de una derrama considerable y porque, a veces, no es fácil arquitectónicamente colocar un elevador en un inmueble. Aún así, distintos administradores de comunidades indicaban ayer que se instalaron muchos de estos aparatos para evitar las escaleras. Y que, según sus datos, en la actualidad quedarán un 5 % de las viviendas de la urbe sin ascensor -no contabilizan aquellas que carecen de comunidad de propietarios, ya que no las tienen controladas-. El mismo dato lo da también el delegado en Pontevedra de Otis, una empresa de elevadores. Todas estas fuentes señalan una cuestión: las comunidades, la gran mayoría, están buscando soluciones debajo de las piedras para intentar tener el ascensor. Cuentan casos llamativos, desde vecinos que estudian colocarlo en la fachada hasta quienes ceden metros de sus casas para dar cabida a la plataforma.

Carmen Peleteiro, responsable de la administradora de comunidades Peleteiro, cuenta un caso de un edificio de la urbe, con 40 años de antigüedad, que prevé instalar este verano un ascensor en el patio de luces. «Hoy en día hay muchas soluciones para colocarlo», dice. Y el delegado de Otis remacha: «Ya no hay problemas arquitectónicos imposibles».

«Hay hasta quien se plantea intentar poner el elevador por el exterior del edificio»

Santiago Mariño es el gerente de Serga, una empresa de gestión y administración integral de comunidades de vecinos. Tiene una cartera de 312 inmuebles, según explica Mariño. Indica que la inmensa mayoría de los edificios ya cuentan con ascensor, muchos de ellos colocados en los últimos años. Aún así, señala que el debate sobre poner o no el elevador está abierto en muchas otras comunidades, y que suele ser un asunto complejo de solucionar: «No es tema fácil, porque implica un coste, que a veces supera los 40.000 euros, y además suele haber que hacer concesiones, sobre todo, si no hay espacio en el hueco de la escalera. A veces se pierden metros de vivienda y hay hasta quien se plantea intentar poner el elevador por el exterior del edificio», indica.

Mariño explica también que, en caso de enfrentarse a la obra de la instalación del ascensor, se intenta que los vecinos opten a las ayudas que da la Xunta. Hace unos días, de hecho, tramitaron varias solicitudes, aunque en estos casos era para la renovación del elevador en edificios que lo tienen pero es muy antiguo. Mariño, al igual que el delegado de Otis, habla de la normativa de ascensores. Por ejemplo, un cambió que hubo en ella es que ahora se puede colocar la plataforma dejando unas escaleras de tan solo 80 centímetros.

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