La normativa del centro histórico dispara el coste de poner un ascensor

Como es necesario hacer un foso, hay que realizar primero un estudio arqueológico


pontevedra / la voz 18/03/2017 05:00 h

En Pontevedra, sin contar la zona vieja, no quedan demasiados edificios sin ascensor. Los vecinos los fueron colocando, en ocasiones, buscando soluciones inéditas -en San Antoniño hay un caso en el que incluso cambiaron el portal de sitio- para salvar los problemas arquitectónicos. Pero la cosa cambia si se mira con lupa a los inmuebles del centro histórico. Ahí, la existencia de elevadores es muchísimo más escasa. ¿Por qué? Por muchas razones, algunas relacionadas con el simple hecho de que se trata de edificios de menos alturas, con comunidades muy pequeñas o incluso pertenecientes a una sola familia. Pero, según explicaban ayer desde el colegio de arquitectos o desde distintas firmas que colocan ascensores, también influye otra cuestión: en líneas generales, sale mucho más caro colocar un ascensor en el centro histórico que en cualquier otra parte de la urbe.

El problema es el siguiente. Para colocar el ascensor sí o sí hay que hacer un foso. Se trata de un espacio bajo tierra en el que tiene que coger el chasis del elevador y también, según explicaba ayer el delegado de Otis en Pontevedra, Raúl Touriño, «en el que se deje un hueco, un refugio de seguridad, para los técnicos de mantenimiento». Como mínimo, y ya cogiendo muy de puntillas la normativa, hay que escarbar unos 50 centímetros. Eso, lógicamente, implica remover tierra. Y, por tanto, tratándose de la zona histórica, no queda otra que encargar primero un estudio arqueológico. Así las cosas, el coste de la obra se acaba disparando. «Pode ocorrer que un proxecto que tes presupostado por unha cantidade concreta, ao facer o estudo ese se acabe duplicando ese orzamento. A norma está así e os técnicos que fan as cousas teñen que cobrar, loxicamente», señalaban ayer desde el colegio de arquitectos. Esta misma fuente apuntaba que hay casos muy concretos de edificios con figuras de protección -en el casco histórico, además de las exigencias de Patrimonio, está vigente desde el 2003 el Peprica, que es el Plan Especial de Protección, Reforma Interior e Conservación do Conxunto Histórico Artístico de Pontevedra- en los que directamente no es posible instalar un ascensor. Pero, de todas formas, no es lo más habitual.

«Me lo piden todas las clientas»

Si se hace la prueba del algodón, se pregunta en distintos edificios, sobre todo en los que no fueron restaurados y siguen como hace décadas, la respuesta siempre es la misma: «No podemos poner ascensor, es caro y somos pocos en la comunidad», indican en portales de calles como Princesa, Don Gonzalo o las inmediaciones de la plaza de abastos. Eso sí, todo el mundo suspira por los elevadores. Una mujer, que vive en un primero, indica: «Tuve un accidente y tuve que poner un ascensor de mano, es tremendo». Desde la peluquería Ana Bouzas, ubicada en un primero de la calle Manuel Quiroga, la dueña dice: «Me lo piden todas las clientas, ojalá lo tuviéramos».

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