Algo más que una clase de maquillaje

Un neceser cargado de esperanza. Eso es lo que quiere aportar la Fundación Stanpa a las mujeres con cáncer a través de la iniciativa «¡Ponte guapa, te sentirás mejor!», con la que pretende ayudarles a recuperar su autoestima y a afrontar la enfermedad


Para muchas mujeres con cáncer, el hospital no es solo el lugar donde reciben sus tratamientos. También hay un espacio diferente, un sitio donde pueden sentirse bien y olvidarse por un rato de la enfermedad con un neceser, una brocha y un espejo.

 El programa ¡Ponte guapa, te sentirás mejor!, de la Fundación Stanpa, pretende «ayudar a las personas a las que la medicación y el tratamiento perjudica porque provoca sequedad o sensibilidad en su piel, con unas pautas de maquillaje que les ayudan a recuperar un aspecto más normal, a que se vean guapas», explica Pilar Cairó, directora del programa.

Los talleres -que en Galicia se realizan en el Hospital Provincial de Pontevedra y en el de Santiago- son de dos horas, totalmente prácticas, y las participantes reciben un neceser con marcas variadas y los consejos de esteticistas profesionales que lo hacen de forma totalmente voluntaria . En el último año han participado 1300 pacientes de edades variadas que están a tratamiento para cualquier tipo de cáncer.

La experiencia, según la directora, vale la pena. «Al principio están un poco más incómodas porque no se conocen entre ellas, pero es curioso como va evolucionando la clase. Enseguida notas que, de algún modo, se dejan de sentir por un momento como enfermas porque recuperan el compartir el tiempo con otras mujeres, la experiencia de ponerse guapas, de hablar de otros temas... y se van supercontentas».

Las esteticistas se encargan de aconsejar a cada una dentro de su personalidad y sus gustos, ellas se ven mejor y, asegura Carmen, si hubiese que definir el sentimiento mayoritario de las alumnas sería el agradecimiento. «Para ellas es una alegría, se vuelven a ver bien y dicen ‘pues hoy me voy a tomar un café, le digo a mi marido que nos vamos a cenar’ o ‘mis niños estarán contentos porque me verán guapísima’. Nos gusta lograr esto aunque sea por un rato, porque sabemos que el cáncer es una enfermedad difícil, con sus altos y bajos, con muchos momentos duros».

Los tres primeros pasos en los que insisten en el curso son la limpieza, la hidratación (porque la piel se reseca mucho) y el protector solar, «porque las medicaciones son altamente fotosensibilizantes y la reacción de la piel al sol es brutal».

Después, en cuanto al maquillaje, el truco, dicen, es lo que le haga sentir bien a cada persona. «Lo más importante -explica Pilar- es una base de maquillaje o una crema con color que te cambia totalmente el color de la cara». Otro punto clave son las cejas, «porque si las han perdido el maquillaje bien hecho, como les enseñan en el taller, que no se nota, cambia completamente la cara». Lo demás es a gusto del consumidor: «Lo que tenemos claro es que hay que respetar la personalidad de cada una. No se trata de transformar a alguien porque no se va a ver bien».

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