«Las personas necesitan un puesto de trabajo para dignificar sus vidas»

Esta profesora de la Facultade de Económicas es una de las impulsoras de la cooperativa Anaco, que comercializa conservas de anchoas del Cantábrico. Ahora darán el salto a empresa de inserción social

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santiago / la voz

Isabel Méndez Naya es matemática y hace gala de ello. «Soy una mujer lógica, soy matemática, y tiendo a analizar todo desde ese punto de vista». En noviembre del 2011 se planteó, junto con un grupo de profesores de Económicas, sacar adelante una iniciativa empresarial que diera salida a mujeres con dificultades para la inserción laboral. En las primeras fases, contactaron con entidades sociales como Proxecto Home, Cocina Económica, Vagalume y Cáritas, y seleccionaron a las mujeres que podían formar parte del proyecto. «Ellas son las protagonistas de esta historia, Juliet, Luisa y Sara. Las personas necesitan un puesto de trabajo para dignificar sus vidas», dice.

Tras constituir la Asociación Banco de Tempo Anaco en noviembre del 2011 dieron los primeros pasos para poner en marcha una entidad sin ánimo de lucro que permitió impartir los cursos de formación necesarios para que las mujeres «adquirieran los conocimientos básicos» para la elaboración artesanal de semiconserva de anchoa del Cantábrico. En los primeros meses del 2012 dieron el segundo paso, y constituyeron la Cooperativa Anaco y comenzaron la comercialización del producto.

«No es una empresa benéfica, no queremos caridad. Queremos que se venda el producto, que sea una empresa autosuficiente. No queremos que nos den donativos, mejor que se compren las latas de conserva, que además son de alta calidad», explica. Nació como asociación y pasó a cooperativa unos meses después, y ahora es necesario dar un salto más. «Se tiene que constituir como Empresa de Inserción Social, porque de esta forma podrán contratar un gerente y recibir una subvención de la Xunta para ello», comenta. La idea es que la empresa siga creciendo, y para ello «es preciso contar con una persona formada para dirigir la empresa. Yo soy una ayuda, pero precisan algo más». Para dar el siguiente paso hace falta dinero, y aquí encaja la subasta de cuadros de pintores gallegos que se celebrará el 25 de abril en A Quinta da Auga, en la que también se celebrará un showcooking con la anchoa como base y una cena-cóctel y baile.

La iniciativa arrancó en la antigua escuela de Grixoa, donde las mujeres preparan el producto que se vende en varios establecimientos, entre ellos las charcutería Seco y en la Catrineta de la Praza de Abastos, y se consumen en varios restaurantes de Santiago. «Me gustaría que citaras El Pasaje, porque nos paga por adelantado el producto, y eso nos permite comprar la anchoa para la producción del año», explica.

Isabel reconoce que la sociedad civil «se moviliza y apoya estas iniciativas, pero es importante que no se vean como beneficencia. Es una iniciativa empresarial, y por eso es mejor que nos compren las latas, lo que garantiza su continuidad». Una de las personas a las que «me gustaría agradecer el apoyo dado es a Bermúdez, que les permite vender las conservas en su establecimiento. Nos dijo que su padre empezó gracias a la ayuda de una persona que hizo lo mismo, y que no quería olvidarse de sus raíces».

La profesora de Económicas insistió en reiteradas ocasiones en el hecho de que «la protagonista no soy yo. Son Juliet, Luisa y Sara, y tengo cierto pudor a que pueda parecer que soy la salvadora que viene a darle una oportunidad a las mujeres. Nada más lejos. Cuando buscamos el bienestar directamente no obtenemos el mismo beneficio que cuando lo buscamos a través del bienestar de otros», asevera.

Isabel considera que «el Estado no puede llegar a todos los sitios, creo que la sociedad civil tiene que contribuir para lograr una sociedad mejor, y de forma egoísta estoy convencida de que obtengo un beneficio personal superior a lo que hago. No quiero que suene a caridad», insiste.

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