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César González García: «Los dólmenes están orientados hacia un mismo punto del cielo»

El investigador del CSIC explica que los antiguos incorporaron la astronomía al diseño de los monumentos


redacción / la voz

Antonio César González García (Valladolid, 1973) ha sabido conjugar sus dos grandes pasiones: la astronomía y la arqueología. Tras doctorarse en Astrofísica por la Universidad de Groningen y trabajar en el Instituto de Astrofísica de Canarias y la Universidad Autónoma de Madrid, ahora centra su interés en la arqueoastronomía en el Instituto de Ciencias del Patrimonio de Santiago (Incipit), dependiente del CSIC. Ayer ofreció en el Muncyt, de A Coruña, la charla De astros y castros, cómo la astronomía ayuda a la arqueología, organizada por la Fundación CorBi.

-La arqueoastronomía es una ciencia relativamente nueva, ¿cómo podría explicarla?

-Así como todo el mundo entiende lo que es la astronomía, las sociedades siempre han mirado al cielo a lo largo de la historia con algún propósito, y nuestra idea es conocer cuál es ese propósito a través de las excavaciones arqueológicas. Queremos entender cómo les influía, por qué miraban al cielo.

-¿Y por qué lo hacían?

-Para orientare en el espacio y el tiempo y para explicar todo lo que veían a su alrededor.

-Explíquese.

-Por ejemplo, si tú ves algo que se sale de lo normal y que no entiendes es muy fácil mirar al cielo para buscar una explicación.

-Podría decirse que buscaban en el cielo la explicación que no entendían en la tierra.

-Sí. Las culturas prehistóricas y antiguas miraban al cielo para explicar lo que no entendían. Durante mucho tiempo el cielo ha sido una parte muy importante de nuestras vidas, porque al fin y al cabo, es la mitad de lo que vemos.

-Y a partir de ahí es cuando la astronomía se incorpora a la arquitectura de los monumentos.

-Sí. Por ejemplo, hasta hace no mucho las iglesias se construían de tal forma que el sacerdote tenía que estar mirando hacia el levante.

-En el caso de los monumentos megalíticos, por ejemplo en Galicia, la orientación astronómica tenía gran importancia.

-En Galicia, las mámoas están orientadas de una manera muy coherente entre sí, mirando al mismo punto en el cielo, lo que indica que existía algún interés en incorporar la astronomía al monumento. Y no hablamos de un caso o de dos, sino de decenas de casos en lo que esto ocurre.

-¿Cuál era esa orientación?

-Los monumentos megalíticos se orientaban hacia la salida del sol en el solsticio de invierno, cuando las noches son más largas y los días más cortos. La mayoría sigue esta norma.

-¿Con qué fin?

-De la época de los dólmenes no tenemos documentación escrita, pero deducimos que con la orientación de las tumbas de esta manera conseguían que en el momento de la salida del sol el rayo de luz entrase en la cámara donde depositaban a sus antepasados.

-¿Y cómo lo interpretan?

-De alguna manera el sol trae la vida en la cámara de los muertos. El último rayo se asocia con la idea de un renacer, porque a partir del solsticio de invierno los días empiezan a ser más largos.

-La arqueoastronomía es una ciencia, pero muchas veces se interpretan los sucesos del cielo desde la seudociencia. ¿No teme que los confundan?

-Tenemos que luchar contra las seudociencias. Una de nuestras grandes batallas es hacer entender a la gente que nuestras teorías están basadas en medidas, en estudios, en datos. Y en la seudociencia se sueltan ideas, que incluso podrían ser interesantes, sin contrastar, con el fin de ganar dinero con la venta de libros o documentales.

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