Los oncólogos apuestan por combinar la investigación con atender pacientes

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Miguel Fernández de Sanmamed, Rafael López, Marisol Soengas, Eduardo Díaz-Rubio, Luis Paz-Ares e Ignacio Durán durante el acto de ayer en la Real Academia Nacional de Medicina en Madrid
Miguel Fernández de Sanmamed, Rafael López, Marisol Soengas, Eduardo Díaz-Rubio, Luis Paz-Ares e Ignacio Durán durante el acto de ayer en la Real Academia Nacional de Medicina en Madrid

Menos del 1 % de los médicos compatibilizan la clínica con la labor científica

27 sep 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Menos del 1 % de los médicos y otros sanitarios que se dedican a la atención clínica de pacientes desarrollan también una carrera investigadora más o menos armonizada. Y eso en Estados Unidos, que es uno de los países más avanzados del mundo a este respecto. En España ni siquiera hay datos y tampoco existe la categoría de médico-investigador en el Sistema Nacional de Salud, tal como denunció ayer en un acto en la Real Academia Nacional de Medicina la presidenta de la Asociación Española de Investigación contra el Cáncer (Aseica), la bióloga molecular de Agolada (Pontevedra) Marisol Soengas, Premio Fernández Latorre.

Los miembros de la directiva de Aseica, en la que también están los gallegos Luis Paz-Ares (12 de Octubre de Madrid) y Rafael López (CHUS de Santiago) dieron cuenta de su posicionamiento sobre este tema, al que ya se han sumado ya otros colectivos sanitarios, que está basado en seis retos y que ofrece otras tantas soluciones. Estos investigadores, oncólogos en su gran mayoría, denuncian que en España no existe esa categoría de médico-investigador, que el 80 % de los profesionales se quejan de que la carga asistencial les impide dedicar tiempo a la investigación y que la labor científica no se valora. También perciben falta de programas de investigación clínica, que solo se dedica el 1,42 % del PIB a ciencia cuando la media europea es del 2,4 % y que falta formación en innovación para transferir a la clínica los resultados del laboratorio. Todo eso en un país que es el número dos del mundo en números absolutos en cuanto a ensayos clínicos y en número de voluntarios participantes, tal como destacó Paz-Ares, y que cada año diagnostica 280.000 casos de cáncer, como puso de manifiesto Soengas. Por eso lo que propone Aseica es crear esa categoría de médico-investigador, que se reconozca la investigación en la trayectoria profesional, incrementar la financiación para proyectos individuales y colaborativos, regular los distintos servicios para que incluyan investigadoras, empezar con la formación científica desde las universidades y facilitar que las innovaciones oncológicas se trasladen a la clínica dentro del Sistema Nacional de Salud.

Paz-Ares se quejó de que «pocas veces medimos la cantidad y la calidad de las investigaciones», en contra de lo que ocurre, por ejemplo, con el número de pacientes atendidos y esta dedicación científica de los profesionales «parece una dádiva, no algo a lo que tengan derecho». Se ven obligados a llevar «una vida de doble o triple agente» como destacó Ignacio Durán (Hospital Marqués de Valdecilla), que quiso dejar claro que «investigar va en beneficio del paciente».

La instrucción europea es «acelerar la investigación contra el cáncer lo máximo posible», con el objetivo de lograr un 70 % de supervivencia de aquí al 2030, y este perfil profesional que quieren consolidar está llamado a ser «una figura clave entre la investigación y el paciente», como incidió Rafael López. «Ya tenemos una Ley de Ciencia que lo pone. Solo falta el desarrollo y no podemos esperar 15 años para hacerlo», recalcó.

Existe también una debilidad, porque el 75 % de los ensayos están financiados por la industria farmacéutica, como puso de relieve Soengas, y «faltan ensayos clínicos sin interés comercial», según recalcó Paz-Ares.

Estos profesionales, los médicos-investigadores, «son un grupo pequeñito pero necesario como una levadura» para que el sistema fermente y para «hacernos más preguntas científicas en la cama del paciente», como destacaron ayer varios ponentes.