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Una generación irrepetible para la pesca en Galicia se despide con José Pereira

Alejandra Pascual Santiago
alejandra pascual VIGO / LA VOZ

SOMOS MAR

GUSTAVO RIVAS

Fue el último de los pioneros que cambiaron el sector con la flota congeladora. «Un ejemplo para todos los que venimos detrás», por Enrique García Chillón

24 ago 2022 . Actualizado a las 17:40 h.

Galicia despide a una generación de empresarios históricos que navegaron por todos los mares del mundo y situaron a Vigo como gran puerto pesquero de Europa. Todos ellos, pioneros e innovadores en su época, impulsaron el sector pesquero apostando por los buques congeladores. El fallecimiento de José Pereira Álvarez, que ayer fue enterrado en el cementerio de Bouzas a los 97 años, trae consigo el adiós a una promoción irrepetible de armadores que dejan el legado de una industria sólida.

Juan Vieites, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), y el expresidente del Puerto de Vigo Enrique López Veiga coinciden en señalar que la travesía la inauguraron José Fernández López y Valentín Paz-Andrade en la década de los sesenta, congelando el pescado a bordo de los barcos. El primero, natural de Lugo e impulsor de empresas como Transfesa, Zeltia o Cementos del Noroeste, consolidó su trayectoria como presidente de Pescanova. El segundo, su mano derecha, trabajó comprometido con la realidad socioeconómica de Galicia y consolidó su trayectoria como experto y asesor jurídico en la industria.

Con el buque Lemos, primero de una serie de ocho barcos que contaban con operativos de congelación rápida, José Fernández y Paz Andrade inauguraron un sistema eficaz para traer las capturas a puerto en perfectas condiciones, como ya hacían entonces los argentinos con el transporte de carne, tal y como recuerda la Cooperativa de Armadores de Vigo (Arvi). Comenzaron con viajes de exploración en aguas del sur de Brasil, Uruguay y Argentina. Y así se sentó la base de uno de los sectores económicos más pujantes hoy en día en Galicia, que emplea a más de 40.000 personas y que representa casi una décima parte de su PIB.

José Fernández López y Valentín Paz Andrade, impulsores de Pescanova
José Fernández López y Valentín Paz Andrade, impulsores de Pescanova C

Pereira fue uno de los que apostaron por esa vía que abrió Pescanova. Y con él, algunos otros. «Conforman una generación que la Comisión Europea nunca ha reconocido», considera López Veiga, que destaca el buen hacer de los líderes de las flotas congeladoras en la década de los noventa, sobrevenidos por una crisis internacional agravada por el aumento del precio del petróleo. «Y en especial cabe mencionar el caso del Grupo Pereira, que alcanzó su crecimiento exponencial en esta época». «José Pereira es un punto de referencia para toda esta generación, que agrandó al sector por todo el océano Atlántico. Es un espejo del buen hacer y del sentidiño», añade Juan Vieites.

En 1977, Vigo despidió a Javier Sensat Curbera, de raíces catalanas pero comprometido laboralmente con la Galicia en la que se había instalado su familia. Revolucionó el muelle de Guixar y su legado se transformó desde una fábrica de salazón y conserva hasta la fundación de Casa Mar, que conjugó captura, comercialización y asesoramiento hasta la puesta en marcha de cámaras frigoríficas. Gestionó una sustanciosa flota de más de un centenar de barcos y creó más de 2.500 empleos directos. Faenaba en los caladeros de Gran Sol, Terranova, Sudáfrica, Chile y Argentina.

Otra eminencia en el sector de los congeladores fue José Puerta Oviedo, fundador del Grupo Pescapuerta, que inició su recorrido empresarial como una pequeña sociedad de exportación de pescado fresco en 1956. Fue doce años después cuando la firma dio su primer paso hacia una flota congeladora que, con el paso del tiempo, se convertiría en la cuarta empresa de mayor peso del sector. Hombre estimado en la zona de O Berbés, Puerta Oviedo logró que su holding empresarial alcanzase presencia física en Argentina y Namibia, ubicaciones estratégicas donde también participan otros gigantes actuales como Nueva Pescanova, Iberconsa o el Grupo Pereira.

Javier Touza, presidente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (Arvi), señala que el éxito de esa generación y de quienes la prolongaron no fue una casualidad, sino que todos ellos «supieron ver con nitidez las posibilidades de la pesca» y coincidieron varias circunstancias: se percataron de que «unidos éramos mucho más fuertes», mostraron una «enorme capacidad de adaptación en la década de los ochenta», vivieron la adhesión de España a la Unión Europea» y compartieron la visión de «avanzar en la cadena de valor». Touza cree que aquella generación «no termina» en la medida en que han convertido a toda Galicia en un hub pesquero referente a nivel mundial.

X. C. Gil

El sector también recuerda a otro histórico: Ramiro Gordejuela, fallecido en el 2009 y presidente de los armadores de Vigo (Arvi) durante dos décadas. En el prólogo de Por todos los mares del mundo, un libro editado poco antes de su despedida, Gordejuela logró darle la vuelta a un decir histórico en Vigo: «Muchas veces se ha escuchado que no se puede entender la ciudad sin atender a la importancia que en su desarrollo ha tenido la actividad pesquera. Yo creo que tampoco sería posible entender el puerto y la pesca sin atender al carácter de esta ciudad activa y conectada con el mundo».

El burgalés, oriundo de Miranda de Ebro, se trasladó en los años cincuenta a Vigo, participando en las sociedades Farpesca y Pescaberbés, implicadas en el sector del hielo, como consejero delegado y presidente de sus consejos de administración. Su participación en el tejido empresarial también se hizo patente como miembro de los consejos de la caja de ahorros, el Puerto o Frigoríficos Berbés.

Aquella generación que se despide con José Pereira impulsó la integración vertical del sector. La ría de Vigo les debe los más de 750.000 metros cúbicos de capacidad de almacenamiento de productos del mar que tiene hoy en día. Entre otras muchas cosas, como el auge del sector naval que propiciaron con sus encargos.