Ciudades que son puro teatro

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, el de Almagro y, en clave gallega, el FIOT de Carballo, que este año celebra sus bodas de plata, transforman estas tres ciudades durante los meses de verano y otoño en un enorme y mágico escenario


Hay lugares que, con el tiempo, acaban ligados de por vida a determinadas citas o expresiones culturales que los transforman, los enriquecen  y los impregnan de un simbolismo del que nunca más se desprenderán. Milán no se entiende sin moda, Berlín sin arte, Cannes sin cine y Mérida sin teatro. Todas estas disciplinas transforman los lugares físicos hasta convertirlos no solo en un referente, también en un enclave único, incluso mágico. Sucede especialmente en las ciudades que acogen festivales teatrales: sus calles dejan de ser laberintos de adoquines y asfalto para convertirse en escenarios permanentes, en cada rincón se cuenta una historia nueva y, en determinadas fechas del año, resulta imposible desvincularlas  de dramas, monólogos y, sobre todo, espectáculo.

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida es la cita de teatro clásico más antigua de los que se celebran en España y está considerada como la más importante en su género. Las representaciones de las obras del certamen extremeño se llevan a cabo anualmente, durante los meses de julio y agosto en el Teatro Romano de Mérida, el más antiguo del mundo en funcionamiento, considerado como uno de los edificios que mejor representan los modos y las formas de la arquitectura romana en época del emperador Augusto

En la histórica ciudad manchega de Almagro se celebra otra cita imprescindible para los amantes del teatro clásico.  Alrededor de 60.000 personas se reúnen cada edición para asistir a los numerosos espectáculos, eventos y actividades que se programan durante el mes de julio, transformando la ciudad en un enorme espectáculo donde los artistas se mezclan con los visitantes. 

Las bodas de plata del FIOT

Con poco más de 31.000 habitantes, Carballo acoge cada mes de octubre a más de 15.000 espectadores que disfrutan de espectáculos varios que le dan forma al Festival Internacional Outono de Teatro (FIOT), convertido ya en un referente en el panorama nacional y que este año celebra su edición número 25. Para celebrar estas bodas de plata, la cita de la capital de Bergantiños tiene preparados un total de 34 espectáculos, cuatro estrenos absolutos y ocho estrenos en Galicia. Un mes entero, entre el 23 de septiembre y el 29 de octubre, de puro teatro.

Una de las más famosas actrices del panorama nacional, Blanca Portillo fue, con su monólogo El testamento de María y una puntación de 4,65 sobre 5, la ganadora del último Premio do Público decidido por los espectadores. En palabras de otra grande de la escena española, Charo López, «el FIOT es un canto al teatro». Álvaro Tato, escritor, actor, dramaturgo y miembro fundador de la compañía Ron Lalá, considera el FIOT como «un símbolo de la resistencia de la cultura en España». «Su programación demuestra que los prejuicios tienen que ir a la basura y que el teatro pertenece a todo el mundo», sostiene.

Es justamente la amplitud de su programa, que abarca todo tipo de públicos, formatos y espacios, lo que ha convertido al FIOT en uno de los referentes del teatro español. Además de la programación de sala, que incluye «los mejores montajes y compañías de la escena española», en palabras del actor Juan Diego Botto, el festival carballés se transforma en su versión más contemporánea a través del Ciclo OTNI (Obxecto Teatral Non Identificado), adopta una cara divertida e irreverente con la «Rúa dos Contos», adquiere una dimensión callejera en el «Teatro de Rúa» o se vuelca con los niños gracias al «Fiotiño».

En este contexto, el teatro se sube a todo tipo de escenarios, desde las calles y plazas de Carballo al Mercado Municipal, el mesón o la bodega. Aquí conviven homenajes a Shakespeare y Cervantes con motivo del IV Centenario de su fallecimiento con los títeres, la magia, las acrobacias o el cabaré.

En paralelo, se mantienen otras actividades que ya son un clásico como la «Escola do espectador» impartida por el crítico Camilo Franco, el «Café con» los grupos teatrales que acuden al Festival, o el «Dálle un bocado ao FIOT» en que los locales de hostelería preparan sus “bocados” inspirados en el Outono de Teatro.

El FIOT tiene carácter internacional y, al mismo tiempo, constituye un gran dinamizador de la escena gallega. Un buen ejemplo, dentro de la programación de sala de este año, es el estreno absoluto, el 14 de octubre, de O Tolleito de Inishmaan, un moderno clásico universal coproducido por el propio FIOT bajo la dirección del Xograr de Outono, Cándido Pazó.

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