mira y verás

El aguante de Mónica Carrillo


Mónica Carrillo lo ha encajado con aguante, incluso con sonrisa, probablemente llevada por esa inercia habitual en la mayoría de las mujeres de no responder al agravio. Es mejor no darle importancia, es mejor no encarar, no armarla, aceptar la situación con la habilidad natural de darle la vuelta. ¿Para qué entrar? Tal vez por eso Mónica Carrillo soportó en el plató de Pablo Motos, con una amabilidad exquisita, el desprecio del presentador cuando, a raíz de la publicación de la segunda novela de la periodista, le soltó: «¿Crees que a los hombres les atraes tú y por eso les gusta leerte?». Quizás es inútil responder a la estupidez: «¿Tú llevas bikini o bañador? Tal vez es que hay que pensar que la intención del otro no es mala: «Yo hay veces que veo las noticias y si está el volumen bajado sigo viéndote igual en la tele». Es posible que por eso tampoco Mónica le haya dado una respuesta pública a Ramón Palomar, que le ha dedicado una columna en la que la describe así: «Hay algo en ella, en esos pómulos, esos ojos de avellana, esas caderas de fuego [... ] La cámara también la desea y levanta pasiones entre muchos españoles». Tal vez es que es inútil rebatir la necedad, replicar la memez, discutir la sandez. Debe ser por eso que Mónica, como tantas y tantas mujeres, deciden repetir el guiño de la sonrisa y el silencio ante la idiotez. No puede haber otra explicación... Porque todos estamos interpretando lo mismo, ¿no?

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