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Pequeños ante la fama 3.0

Internet, las redes sociales y los «realities» son plataformas que permiten a los niños un ascenso más rápido al estrellato; a sus padres les preocupa la sobreexposición mediática


redacción / la voz

Mamá, quiero ser artista. Esa frase que tantos niños de los ochenta dijeron a sus padres auspiciados por el musical de Concha Velasco poca cabida tiene ya en el panorama actual. En el mundo de los millennials, según explican expertos del sector audiovisual, cada vez son más los padres gallegos que comienzan a ver un filón laboral para sus hijos en el mundo del espectáculo; sobre todo, debido al aumento de los programas de entretenimiento que tienen a menores como protagonistas y al bum de youtubers e instagramers que consiguen que prestigiosas marcas les patrocinen viajes, ropa, cosméticos y, en algún caso remuneración económica. Pero no es oro todo lo que reluce y la burbuja de los niños artistas puede estallarles a algunos padres que, muchas veces, por desconocimiento, se suman a pruebas organizadas a través de redes sociales que no ofrecen garantías.

El hecho de que algunos progenitores se dejen llevar por la emoción de ver a sus hijos como los próximos Penélope Cruz o Bardem hace que intrusos del sector saquen rendimiento de manera ilícita a la ingenuidad paterna. «Cada vez nos encontramos con más cástings que se publican a través de redes sociales y que luego en el trabajo no dan de alta a los niños en la seguridad social, no tienen seguro... Muchos padres desconocen el procedimiento y se aprovechan de la situación», comentan desde la agencia on-line Different Kids, que tiene a niños gallegos en cartera.

«Hay padres con la cabeza muy bien amueblada, que quieren que sus hijos desarrollen su potencial como actores y se lo toman con seriedad y otros que no la tienen tanto. Te puedes encontrar de todo», explica Amalia Mato, de la única agencia de representación gallega que trabaja con niños, Comareacast. La sombra del mercantilismo que se cierne sobre muchas familias que llevan a sus hijos a realities blancos de cocina o música es, según miembros del sector, una realidad parcial. «Están los padres que se quedaron con la espinita de haber sido cantantes o actores y focalizan esta frustración en sus hijos, o los que les abren cuentas de YouTube o blogs pensando que les va a proporcionar una remuneración económica. Luego están los padres serios y formales, claro», explica Mato.

Es el caso de Mar Hermida, la madre de Xoel Roupar y Simón da Torre, dos hermanos mellizos a los que incluso les ha puesto nombres artísticos «para salvagardar na medida do posible a súa intimidade». Los pequeños, de 11 años, ya han participado en series de televisión como 22 ángeles y El final del camino. De estas experiencias, ambos se llevan «a amizade con compañeiros» y algún que otro disgusto, como escenas rodadas «que ao final non saíron», explica Simón. 

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Gente de confianza

«Eu quero que vivan como nenos. Escribíronme para algunha proba a través de Facebook pero prefiro que alguén de confianza como Amalia [Mato] me leve os traballos. De feito, non me gustaría que fixeran publicidade porque en moitos casos fan que os nenos parezan adultos», explica Hermida. Y ese mundo de adultos cargado de maquillaje, focos y claquetas fue lo que cautivó a Claudia Basallo, una niña de A Pobra do Caramiñal que con solo cinco años ya ha participado en el documental de Movistar+ La vida secreta de los niños o los largometrajes El color del miedo y Luz de soledad. «Nós facemos figuración, e un día a nena veu a un rodaxe e abríronselle os ollos», dice Lois, su padre. A pesar de lo claro que tiene su futuro Claudia, sus padres no le permiten que, de momento, vea su pasión por las cámaras «máis que como un hobbie». Lois explica, también, que su hija ya ha participado en una especie de reality, pero que no le gustaría que en el futuro formase parte de programas como Gran Hermano.

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A Ana Oca muchos la recordarán por su paso por la segunda edición de Master Chef Junior. Y fue precisamente este programa el que dio a conocer a la menor de Cee el mundo de la televisión desde dentro. «Le encantó y le dio la oportunidad de hacer papeles en series o de tener una sección propia en Luar. A nosotros nos parece bien que se forme como actriz mientras no interfiera en sus estudios. Alguna vez ha perdido clase, pero es una niña muy centrada», argumenta Ana, su madre.

Los padres de estos niños están especialmente preocupados por cómo el mundo 3.0 puede influir en sus pequeños, con mayor exposición mediática que otros menores. Más si esta exposición es a través de la televisión. «Ana tuvo muy buenas críticas, pero otros niños de MasterChef no tanto. Al final pueden hacer de ti un estereotipo y las familias, lógicamente, llevan mal que se metan con sus hijos. », explica Ana.

«En Galicia hay un pequeño 'star system' y una gran cantera de actores»

En Galicia, solo Comareacast trabaja con menores. Según explica Amalia Mato, responsable de la agencia, para ella es indispensable huir de un enfoque mercantilista a la hora de trabajar con los más pequeños. «Yo estoy a favor de que los niños crezcan, que se formen y después ya veremos cómo discurre todo». Por esta razón Mato intenta redirigir comentarios tipo «quiero que mi hijo salga en la tele», explica. «Trabajo con cuarenta niños de los que sé que algunos serán grandes actores y actrices, pero porque ellos valen y se están formando, no porque sus padres les fuercen». Añade que «en Galicia, ahora, hay un pequeño 'star system'» y que en la comunidad la interpretación ya es una «alternativa real de trabajo».

 

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Masterchef El final del Camino Series
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