Derbi cerrado y de poco fútbol


Fue un derbi de poco fútbol, muy cerrado, sobre todo por el planteamiento de un Dépor conservador. Y no sé por qué razón: si porque esperaba un partido sin muchas ocasiones o por demasiado respeto al Celta. Al rival, al que le gusta combinar, le costó hacer su fútbol, pero hizo el gol con el futbolista de más talento sobre el campo. Todo un mensaje. Nos quedará la duda de qué hubiese ocurrido si Mel hubiese arriesgado más y el Dépor hubiese ido a buscar al Celta más arriba. El equipo perdió justo en la primera semana sin partidos de que dispuso el entrenador. No había urgencias en la clasificación, pero quizá valoró demasiado la posibilidad de sumar un punto y llegar al descanso liguero sin perder.

Es fácil decirlo ahora, pero desde un partido más abierto, de ida y vuelta, al Celta se le tenía que haber notado el desgaste. En cambio, me pareció que el que acabó más tocado físicamente fue el Dépor, porque con quince minutos para empatar no hubo fuerzas para llegar al área. La posición de Borges fue un error y demostró que en el fútbol no es lo mismo llegar que estar. Como mediapunta derrochó esfuerzo y buscó mucho los segundos balones, pero no es su puesto.

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