El conjunto de los Pazos y Figueroa es el edificio civil más antiguo de Vigo

j. miguel gonzález fernández VIGO

VIGO CIUDAD

Oscar Vázquez

Está formado por una torre bajomedieval y un pazo isabelino

07 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Debió de ser a finales de la Edad Media, cuando el arzobispo de Santiago, a la sazón señor jurisdiccional de Vigo, mandó levantar una torre, como es propio de tan belicosa época, para la defensa de su villa, núcleo en plena expansión. La historiografía se refiere a ella como torre do Penço, ya derribada en 1770. En una donación se recoge el predio de Castriçan, «en términos de la villa», nombre idéntico al de la efímera fortaleza que se erigió en A Penda do Viso (Redondela). En ningún caso debe confundirse con la denominada torre de A Pulguiña, que no era más que un edificio alto aparecido en los grabados del siglo XIX, que mandó construir en altura un oficial de marina. ¿Donde se encontraría?

Por su ubicación estratégica y por el viejo topónimo Subida ao Castelo, bien podría localizarse en donde hoy se sitúa la actual Casa del Concello (encima de la fortificación seiscentista de San Sebastián), en lo que aparece calificado en el croquis de 1597 como «montecillo alto», un repecho en la base de la falda de O Castro.

A la muerte de Enrique IV, en 1475, se desató una guerra por la sucesión del trono de Castilla entre su hermana Isabel y el rey Alfonso V de Portugal, tío y esposo de su hija, supuestamente ilegítima, Juana La Beltraneja que dividió a la nobleza en ambos bandos. La primera, y con más apoyos, tenía por adalid en Galicia al arzobispo de Santiago Diego de Muros, y como enemigo acérrimo al gran señor feudal Pedro Álvarez de Sotomayor, Pedro Madruga. El primero contaba en Vigo y aledaños con belicosos y decididos vasallos, como primero a Diego Pazos de Probén, junto con Gregorio de Valladares.

Según el cronista de la época Florián Ocampo, tras la victoriosa batalla del Areal de Coia, entró Madruga con arcabuceros germanos -holandeses- en la villa, pero aunque sitiaron el castillo de O Penço, defendido por Pazos de Probén, no lograron tomarlo a pesar de la enconada lucha.

Diego de Muros nombró gobernador de Vigo, Redondela y Cangas a Diego de Pazos. Normalizada la situación, el arzobispo «mandó allanar lo que quedaba del castillo», para que no ofendiese a Vigo y sus moradores, ordenándole al tiempo «se acabase una torre que mandó hacer frente a la iglesia de dicha villa, para lo cual se aprovechó la piedra del castillo». Y esta es la génesis de la pequeña torre situada en el por entonces centro de la urbe, en la Plaza Vieja (Almeida). En la mole de toscas y sobrias formas, con vanos para disparar armas (saetas, etc.), campean a lo alto labras heráldicas con varios apellidos hidalgos (Çeta) de época desconocida.

Pegado a la torre, se construyó un pazo con puerta, dos ventanales rematados por arcos conopiales, un balcón salido sobre ménsula en lo alto y dos caños para desagüe bajo el tejado. En medio la inscripción FERNANDVS ME FECIT (mandome hacer Fernando). Presenta medallones con cabezas humanas que, según el erudito pontevedrés Sánchez Cantón, le fueron añadidas. A un lado, el escudo quinientista con las armas de los apellidos Pazos de Probén y Fitado. Lo heredaron los sucesores de Diego Pazón de Probén, el linaje de los Pazos y Figueroa. El estilo del conjunto es claramente isabelino, es decir, gótico muy tardío o, mejor, mezcla de ese gótico y primer renacimiento, cuya época de mayor florecimiento es 1510, de modo que podría datarse de los ultimísimos años del siglo XV o primerísimos del siguiente. Es, por lo tanto, el conjunto arquitectónico civil más antiguo que hoy se conserva en Vigo.

Por una parte, el limitado espacio para tan poderosa familia hidalga, llevó a Baltasar Pazos y Figueroa, a principios del XVII, a convertir en pazo la «granja» de la Fonte do Placer, herencia de sus mayores (chimenea, jardín de limoneros, bodegas, etc.), unido al deterioro, por el paso del tiempo y al absentismo de los dueños casados en la comarca de Bergantiños, llevaron al abandono y semirruina, hasta que hacia 1800 fue aforada al rico comerciante y boticario de origen foráneo Diego Núñez de Murcia.

El último negocio situado en esta torre fue la Cerería San José, cerrada hacia 1980. Ahora, rehabilitado, es sede del Instituto Camões da Cultura e Lingua Portuguesas (1998). Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1946. Este conjunto se conoce, erróneamente, como Casa de Arines, incluso así aparece en varias publicaciones. No confundir más.

Historiador y miembro fundador del Instituto de Estudios Vigueses