Kathrin Sohst: «La gente con alta sensibilidad percibimos antes cuando algo no es bueno»

Las personas altamente sensibles (PAS) tienen un sistema neurosensorial más desarrollado que la mayoría, lo que les produce complejas vivencias y sensaciones que pueden sobrecargarlos. Su don es un rasgo, no una enfermedad, que esta terapeuta divulga.


Se llama a sí misma embajadora de la alta sensibilidad, porque quiere que se conozca este rasgo que afecta a entre un 15 y un 20 % de las personas. Por eso la alemana Kathrin ha escrito El poder de la sensibilidad (Ed. Ariel) y ha organizado el primer congreso científico, que tendrá lugar en verano en un entorno amable, en plena naturaleza, cerca de Hamburgo, para concienciar de que «hay que sensibilizar al mundo». Para ella, el tipo duro ya no tiene sentido en una sociedad cambiante y necesitada de solucionar grandes retos donde cobran gran valor la empatía, la fortaleza y la creatividad de los altamente sensibles.

 

-¿Cuándo descubriste que eras altamente sensible?

-Siempre lo he sabido, pero en el 2008 encontré un libro que hablaba de Elaine Aron, la científica estadounidense pionera en alta sensibilidad, y sentí que estaba escrito para mí. Descubrí que un 15 o un 20 % de personas son como yo y empecé a usar la alta sensibilidad de manera positiva y como una fortaleza.

 

-¿Por qué la alta sensibilidad necesita embajadores?

-Sigue siendo un campo de investigación muy nuevo, y aunque ya se enseña en la universidad y en Alemania tenemos los primeros cursos para médicos y terapeutas, tiene que conocerse más.

 

-¿Qué percibes con más intensidad?

-Todo lo que oigo, toco o huelo resulta muy intenso. Pero también tenemos la empatía muy elevada y sentimos lo que sienten los demás. Además en el nivel cognitivo, procesamos demasiadas cosas a la vez como si tuviéramos una botica en la cabeza, repleta de pequeños frasquitos llenos de información. Por eso tenemos muchas ideas pululando por la cabeza. Pero también el lado espiritual, el alto sexto sentido, es muy agudo. Nuestra capacidad de procesamiento es diferente, por eso las PAS tenemos la obligación de empoderarnos, trasladar nuestra fuerza al mundo.

 

-En el entorno laboral vuestra empatía, versatilidad y creatividad son cualidades al alza hoy. Pero ¿por qué la sociedad premia al tipo duro?

-Tiene que ver con el mal aprendizaje o la falta de aprendizaje a la hora de entender lo que el mundo necesita. Pero el mundo está cambiando. Ya no es tan seguro como era hace 20 o 30 años, cuando crecía constantemente. Si miramos los recursos, el medio ambiente o cómo tratamos a los demás, necesitamos más sensibilidad para cambiar este mundo que pide cambios, y en el que ya están actuando gente con consciencia y muchos PAS que son líderes en su trabajo, porque no todos sufren.

 

-¿La conciencia plena, el «mindfulness», puede ayudar a más personas a alcanzar una más alta sensibilidad?

-Los estudios dicen que es algo genético. Todos tenemos un sexto sentido y una intuición que podemos entrenar, pero nuestro sistema no permite que lo hagamos. Si ya eres PAS, vas a estar entrenado de forma natural, pero si además lo entrenas conscientemente, podrás mejorarlo.

 

-Además de los factores genéticos, prenatales o del parto, ¿se puede llegar a ser altamente sensible de otra forma?

-Cuando algunas personas tienen enfermedades, trastornos psicológicos o traumas están también sobreestimuladas, aunque no sean PAS y no tengan una sobreestimulación en su vida. Es entonces cuando pueden sentirse altamente sensibles también. Pero cuando se curan dejan de sentirse así. La sobreestimulación afecta a todos, pero si eres muy sensible tienes más facilidad.

 

-¿Puede suavizarse el rasgo de la alta sensibilidad a través de alguna técnica para bajar la intensidad de las emociones?

-Cuando te haces consciente de tu alta sensibilidad, tienes que buscar una manera de vivir más acorde a tus cualidades que englobe un cambio positivo de mente para aceptar eso bueno de ti, integrar pequeños detalles que te hagan estar bien y bajar el ritmo. Porque si tienes una vida que te sobrepasa y te sobreestimula, entrarás en estrés permanente. Y a este estrés que enferma a cualquiera, tú vas a estar más expuesto.

 

-¿Es la alta sensibilidad el preludio de una generación de personas con sistemas de detección sensorial sofisticados?

-Yo creo que sí. En el mundo animal también hay individuos dentro de una raza que son más fuertes y protegen a los demás. Elaine Aron dice que hay dos categorías de humanos: los fuertes y los sabios que pueden analizar y ver la totalidad. Nosotros tenemos la cualidad de percibir antes cuando algo no es bueno para la humanidad, pero también sentimos intensamente las cosas buenas. No se trata de avisar a los demás, sino de tener constancia de nuestra propia percepción sin que nos genere estrés a nosotros y a otros.

 

-¿Así que hay que volver a revalorizar la sensibilidad y la intuición?

-Claro, porque si no fuese normal, no existiría. Deberíamos entrenar nuestras emociones, sentimientos, intuición y sexto sentido, igual que el cuerpo y el cerebro. Todo es nuestro, por eso es bueno.

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