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Adiós al 90-60-90

¿SIGUE SIENDO EL CANON? Pues va a ser que no. Las medidas ideales tienen los días contados. Famosos y bloguers están saltando a la pasarela para demostrar que el modelo ideal está en la calle. Desfiles para millenials, tops de los 90, modelos curvys y el estilo más andrógino se llevan todos los flashes. La moda se ha vuelto, sobre todo, diversa.


El 90-60-90 tiene los días contados y la pasarela ya no es solo apta para caras jóvenes. Ese es el mensaje que parece acompañar a cada desfile de las grandes firmas del mundo de la moda. Judit Mascó, Nieves Álvarez o Verónica Blume están ahí para demostrarlo. Ellas, junto a otras siete tops de los 90, desfilaron para Duyos como solo ellas saben hacerlo. Los millenials son otro gran público objetivo. El bloguero Pelayo Díaz, Lovely Pepa o Michelle Salas, la hija de Luis Miguel, son solo dos de los muchos ejemplos de esta tendencia. Ambos -la última de la mano de su madre- desfilaron para Dolce & Gabanna durante su fashion show en Milán.

 NADA DE MODELOS

¿El objetivo? Hacer un desfile para millenials con millenials de verdad. Nada de modelos. Los maniquíes más andróginos, como Andreja Pejic o Roger Garth, triunfan entre los diseñadores. No olvidemos tampoco a las curvys, abanderadas entre otras por la estadounidense Ashley Graham, que representan el modelo más real y no dejan de cosechar éxitos ni seguidores. Con tanta diversidad, ¿cuál es el canon hoy? Pues ninguno. Eso concluyen varios especialistas en este oscilante mundo de la moda. La diseñadora María Barros tiene muy claro que está en boga la experiencia: «Estamos viendo cada vez más sobre la pasarela a mujeres maduras, tops de los 90 e incluso modelos mayores, como la nonagenaria Iris Apfel. Hay una línea de ciertas firmas que quieren medidas más curvilíneas y con cierto peso». Barros dice que, aun así, es innegable que el 90-60-90 es todavía la referencia mayoritaria. «Si hablamos de pasarela, en un 70 % continúa siéndolo. Pero hay otro 30 % en el que están apostando por otro tipo de modelos más naturales y ajustadas a la realidad», asegura la diseñadora, que dice que en sus desfiles presenta generalmente una talla 36 o una 38, en contraste con lo que le piden sus clientas: «Lo que más sale es una 40 o una 42». ¿Por qué entonces maniquíes tan altas y delgadas? «En pasarela siguen luciendo más la ropa las modelos altas. Con todo, en los 90 había unas directrices clarísimas que ahora ya no existen», concluye. Esta tendencia repercute también en lo que nos ponemos. Julio Vila, diseñador, estilista y profesor del curso de personal shopper de Goymar, asegura que en la ropa todo tiende a los cuerpos más redondos. «Ahora los estilos son más desenfadados y holgados, lo que viene es la silueta oversize. Ya no marcamos tanto la cintura», indica Vila, que añade que eso se traduce también en los desfiles: «Ya no vemos solo la típica modelo delgada. En pasarela tenemos modelos más rectas, pero también más curvilíneas. Hay más variedad, que es lo que demanda el público y lo que está teniendo éxito.

Quien sabe bastante de medidas es el cirujano plástico Javier Valero, que coincide con los diseñadores y estilistas consultados: «Ya no existe un canon estricto de belleza. Las mujeres se han masculinizado y los hombres se han feminizado». El médico dice que eso se nota en el tipo de intervenciones que le piden en su consulta: «Ya no son tan frecuentes los aumentos de mama tan exagerados que se hacían antes. El canon en el pecho es realmente el de la proporcionalidad y parece que vamos hacia la moderación». Sin embargo, el especialista afirma que no sucede lo mismo con los glúteos. «Por la influencia del injerto de grasa de las mujeres americanas, como las Kardashian, que están absolutamente desproporcionadas, hay mujeres que buscan glúteos de varón completamente redondos y sin respetar la forma femenina, que tiende más a la acumulación en la parte baja del glúteo», asegura Valero. Definitivamente, toca agarrarse. Vienen curvas.

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María Barros Judit Mascó
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