Mardi Gras, bienvenido al gran carnaval

El carnaval de Mardi Gras es el más famoso de Estados Unidos y uno de los más conocidos junto al de Río de Janeiro o el de Venecia. La ciudad aprovecha además para mezclar sus leyendas de fantasmas, vampiros, brujas y vudú con su papel de cuna del jazz


Púrpura, verde y dorado. Justicia, fe y poder. Estos son los colores y el significado que identifican al carnaval más famoso de Estados Unidos ¿Su nombre? El Mardi Gras de Nueva Orleans, en el estado de Luisiana, o lo que es lo mismo, el Martes Graso, un concepto que proviene de la necesidad de disfrutar de los placeres culinarios antes de la época de abstinencia que marca el inicio de la Cuaresma, con el Miércoles de Ceniza. Así fue la tradición desde sus inicios en 1857, año en el que se celebró el primer desfile.

 El legado colonial francés del siglo XVIII y también el período de dominio español se hacen evidentes a día de hoy en la arquitectura de un French Quarter (barrio francés) que cada mes de febrero se viste con sus mejores galas para acoger las decenas de desfiles que abarrotan la ciudad.

«Traten de protegerse, los regalos se convierten en verdaderos proyectiles», aconseja uno de los vecinos a los turistas. Tiene razón. En las conocidas como Parades de Endymion, el Rey Arturo y Merlín, Femme Fatale, Babylon, o Napoleón, vuelan los cientos de juguetes que sus tripulantes arrojan a la multitud. Collares, balones, osos de peluche, decenas de objetos inimaginables son lanzados desde las carrozas como si de caramelos se tratase. Y es que dice la tradición que atraparlos en pleno vuelo trae buena suerte, suerte que muchos también buscan entre los conjuros que ofrecen las decenas de tiendas especializadas en brujería. «Les aseguro que cualquier casa del French Quarter tiene una historia paranormal detrás», dice un guía turístico tras contar cómo el actor Nicolas Cage vendió su mansión en Royal Street a mitad de precio, por la «extraña actividad» que detectó en ella. Así y de manera complementaria al carnaval, muchas agencias hacen su agosto organizando espectáculos paranormales en casas encantadas, para aquellos que busquen emociones fuertes. Como si de una Transilvania moderna se tratase, Nueva Orleans aprovecha el carnaval para mezclar sus leyendas de fantasmas, vampiros, brujas y vudú, con el alcohol de Bourbon Street y el jazz que suena a todas horas en Frenchmen Street, el punto más auténtico de la ciudad, donde su energía bulle las 24 horas.

EL RASTRO DEL «KATRINA»

Es aquí también donde, al aglutinarse un ambiente más local, se percibe de primera mano cómo las consecuencias del huracán Katrina siguen golpeando la economía de miles de familias, doce años después. «El Mardi Gras es fundamental para nosotros, los ingresos que recibimos por el turismo multiplican nuestras ganancias por cinco», cuenta Joe, un vecino de la zona, a YES. Este año ha sido especialmente bueno por la coincidencia del carnaval con el fin de semana del NBA All Star Game, celebrado también en Nueva Orleans y al que han acudido no solo estrellas de la liga de baloncesto estadounidense, como Lebron James o Stephen Curry, sino también artistas como Beyoncé y su marido Jay Z, o futbolistas como el brasileño Ronaldinho. Ellos también pasearon a orillas del icónico río Mississippi, donde todavía transitan los barcos de vapor, pudieron saborear los famosos beignets en el mítico Café Du Monde, o probar el famoso Hurricane Cocktail, que inventó el Pub O’Briens en la Segunda Guerra Mundial.

Todo ello es parte de la puesta en práctica del característico lema de Luisiana, aquel que aconseja «Laissez les bons temps rouler» (Deja que corran los buenos momentos).

 

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