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Bárbara Goenaga: «Ni yo soy la actriz para Borja ni él el político para mí»

Se deshace en halagos a «su chico», al que define como un auténtico padrazo. En su casa apenas se habla de política y, cuando debaten, no siempre coinciden. Como buena vasca, es de buen diente. Por algo sus abuelos tienen un restaurante y las dos era la hora sagrada para juntarse.


Habla con una naturalidad y una espontaneidad que asombran. No va de diva y llama a las cosas por su nombre. Tampoco esquiva las preguntas personales sobre su pareja Borja Semper, político del PP, y responde siempre en un tono dulce, que a veces acompaña de una risa serena. Bárbara Goenaga (San Sebastián, 1983) es sencillamente Bárbara.

 

-Para empezar un plato fuerte. ¿Qué tal maridaje hace la política con el mundo de la interpretación?

-Mira, ni yo convivo con el político ni mi vida es la política. Yo convivo con un tipo extraordinario que tiene una cultura increíble y al que le apasiona el cine, leer, la poesía y la música, y del que aprendo muchísimo todos los días. Borja, mi chico, es el padre que educa fantásticamente bien a los niños, que cocina fenomenal y que juega y corre con sus hijos, como hace cualquier papá. Él es político en su profesión y ya está. Fíjate, de lo que menos hablamos en casa es de política, pero sí de vez en cuando también debatimos de actualidad y a veces coincidimos y a veces no. Ni yo soy la actriz para él, ni él es el político para mí. Somos una pareja y punto.

 

- ¿Sientes que la maternidad te ha influido a la hora de meterte en la piel de un personaje?

-Estuve trabajando hasta el final del embarazo porque lo quise vivir con total naturalidad, y ahora me alegro tanto de haberlo hecho... Creo que la maternidad lo que ha hecho es que me quite importancia y protagonismo como actriz, y eso me está dando mucha serenidad y calma, porque ahora he empezado a disfrutar de verdad de la profesión.

 

-Con dos niños, ¿cómo te las apañas?

-Pues como puedo. No te voy a engañar. Cuando puedo me llevo al pequeño a los rodajes y si no se ocupa mi chico, que es un auténtico padrazo y ¡por supuesto! tirando de la familia, porque si no es imposible.

 

-Como buena vasca, ¿te gusta la cocina?

-¡Ja, ja, ja! Me gusta cocinar y ¡claro! me gusta comer. Lo confieso, soy de buen comer. Además, mis abuelos tienen un restaurante, que tiene ya más de cien años, y en la familia los grandes acontecimientos han girado siempre alrededor de una buena mesa.

 

-Cuenta, cuenta.

-El restaurante de mis abuelos estaba en la parte de abajo y arriba estaba la vivienda. Un recuerdo imborrable es la hora de la comida, porque a diario coincidíamos para comer entre quince y veinte personas. Las dos de la tarde era la hora sagrada.

 

-Y, ¿cuál es tu plato estrella?

-Tan pronto te hago unas lentejas, como un pollo al curri o un pescado al horno. Me relaja ir al mercado, seleccionar los productos y preparar algo rico.

 

-Interpretas a Lola en «iFamily», una comedia familiar donde la risa, dicen, está asegurada.

-Eso es. Siempre me ha gustado sacar la sonrisa, aunque no he hecho mucha comedia, la verdad. Conocí el proyecto por Antonio Resines, el rey de la comedia, y al conocer el guion y el elenco, no pude negarme.

 

-Empezaste a trabajar muy pequeña.

-Sí, a los tres años. Mi tía trabajaba en ETB y necesitaban una niña. Yo era siempre la payasa de casa, era algo que me encantaba, no jugaba con muñecas, hacía teatros, imitaba a todo el mundo. Mi primer trabajo importante fue en Goenkale, donde estuve seis años y donde aprendí a tener desparpajo y naturalidad frente a la cámara. Pero mi primer cásting lo hice a los catorce años y ya en Madrid, y fue porque lo decidí yo. Este es un trabajo que he hecho cuando he querido y lo he dejado también por mis estudios cuando he querido.

 

-¿Tus padres te apoyaban?

- Sí. Recuerdo que ellos me dijeron: «Nos da igual lo que quieras ser, pero fórmate y esfuérzate por ser buena en aquello que deseas». Y seguí su consejo.

 

-¿Alguna vez lo has querido dejar?

-Nunca he tenido dudas, ni lo he querido dejar. Este oficio es intrínseco a mí. Desde pequeña lo he vivido con total naturalidad, porque en la familia había muchos artistas. Y encima, de cría me gustaba imitar y me encantaba hacer el payaso. La verdad es que no concibo la vida sin ser actriz.

 

-¿En quién te fijas?

-Me encanta Meryl Streep, porque todo lo que hace le sale de un modo tan natural que impresiona. Luego está Isabelle Huppert que me fascina, igual que Emma Stone. Ellas me inspiran mucho, pero me fijo más en personas de la calle para crear personajes.

 

-¿Qué significa Hollywood?

-Puede ser un camino más, como también lo es Europa, el cine francés es estupendo y no nos podemos olvidar de Latinoamérica.

 

-Un sueño.

-No parar de viajar y de descubrir el mundo. Aunque, la verdad, con tanto niño, es un poco complicado. Me gusta que nos acompañen para enseñarles otros lugares, otras formas de vida, otros paisajes.

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