Tomás Pozzi: «En mi día a día no voy al gimnasio nunca. Lo odio»

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De Argentina hasta Madrid, el actor de «Gym Tony» tiene claro que las grandes cosas de la vida no vienen por casualidad. «El talento sin trabajo y persistencia tiene sus límites», asegura. Su vena romántica y detallista demuestra que es capaz de «Amar hasta en tiempos revueltos». ?

22 jul 2017 . Actualizado a las 05:10 h.

1. ¿Cómo es Tomás en su día a día?

Soy totalmente lo contrario a lo que se ve en la serie. Me agarro al síndrome del padre que trabaja mucho y vuelve con ganas de ver a sus hijos. Ir al cine, charlar... Esa tranquilidad que todo el mundo necesita. Las cosas simples me definen muy bien.

2. ¿Qué fue lo que más te abrió los ojos?

Al poco tiempo de llegar acá, una de las mejores sensaciones fue poder pagarme el piso con el dinero que ganaba actuando. Fue una sensación única y particular el poder decir: «¡Lo logré!». No hay que olvidarse de lo que cuesta mantenerse y no hay que sacar los pies de la tierra.

3.  Las cosas suceden por algo...

Siempre creí en las señales y, la verdad, es que este último tiempo lo sentí más que nunca. Sabía que algo grande iba a pasar. Es como un sueño que cuido mucho: el vivir de lo que uno ama y luchar sin bajar los brazos.

4.  ¿Eres muy persistente?

El talento sin trabajo y persistencia tiene sus límites. Cuando uno quiere algo, las cosas llegan con más facilidad si les pone empeño. Esa tiene que ser la actitud, uno no sabe cuándo o dónde cambia todo por completo.

5.  Tanto gimnasio que ya tendrás unos buenos oblicuos, ¿no?

¡Ja, ja, ja! Lo odio, en mi vida, no lo hago nunca.

6. ¿Te gusta innovar o eres fiel a tus gustos?

Es fundamental cambiar, ir probándose uno mismo y buscar otras facetas.

7. ¿Qué tienes en mente?

Estoy de vacaciones pero tengo muchas ganas de hacer teatro, un monólogo. Voy a ir a tu tierra, Galicia, que siempre me tratan muy bien.

8. ¿Eres muy romántico? Porque «amar en tiempos revueltos» no es fácil...

Me gusta cuidar a la gente, soy muy detallista. Creo que tiene que ver con tener a mi familia lejos. El verles una vez al año hace que ese punto romántico venga conmigo. Me imagino que, como buen argentino, te estoy haciendo terapia [risas]. Siento esa morriña pero también esa alegría porque, ¿saben qué?, por todo lo que luché, valió la pena.