La cinta de la debutante Manele Labidi funciona como divertimento amable, que tampoco pretendía meterse de lleno en la crítica política, aunque deje algún sutil apunte
El tercer filme dirigido por el actor Arnaud Viard adapta a Anna Gavalda y acierta con una comedia dramática servida en una de esas tramas corales tan caras al cine francés