Gumersindo Alonso, de O Valadouro, primer médico de Río Cuarto, Argentina

Tuvo 18 hijos, varios cargos y el respeto de la gente


Al atardecer del día 21 de julio de 1881, un muchacho de 22 años, procedente de Buenos Aires, se bajó del tren y puso los pies en el andén de la estación del Andino situada en un arrabal de las afueras de Rio Cuarto (Córdoba-Argentina). El muchacho miró a un lado, miró al otro, y ni por asomo pensó que a partir de aquel día ni la ciudad ni él volverían a ser los mismos. En Río Cuarto nacía una esperanza. Y él, que era médico, habría de ser una gloria local, tener 18 hijos, nombrar a una de las principales avenidas de una población que hoy tiene cerca de 200.000 habitantes y quedar en la memoria de las gentes como modelo de bonhomía y ejemplo de ciudadano comprometido y solidario. La localidad, entonces, era una villa de ocho mil habitantes en la que el Banco de Córdoba acababa de abrir una sucursal, el empresario Jerónimo Aliaga habilitaba el servicio de tranvías a caballo y la Municipalidad colocaba la primera piedra del Mercado. La vieja Plaza de la Concepción era rebautizada como Plaza Julio Roca y aún mantenía la alambrada para protegerse de las invasiones de los indios. En esos años ya no existían, pero el miedo de la gente sí. Gumersindo Alonso Rodríguez, que así se llamaba el viajero, había nacido en Ferreira do Valadouro el 13 de enero de 1857. Era hijo de Ramón Alonso y de Irene Rodríguez Alonso. Estudió en Santiago de Compostela y en 1879, cuando tenía 22 años, se graduó en la Facultad de Medicina. Dos meses después se embarcó para Buenos Aires y logró, de inmediato, trabajar como facultativo en la Villa 9 de Julio de esa provincia, donde permaneció un año.

A El Imperio

Al cabo de ese tiempo, inquieto y aventurero, el joven galeno se trasladó a Córdoba para homologar su título en su famosa Universidad Nacional. Lo logró con la calificación de Sobresaliente y el presidente del tribunal que lo examinó, el doctor Luis Rossi, le dio una carta de recomendación para Ambrosio Olmos, presidente de la Municipalidad (alcalde) de Río Cuarto, que buscaba afanosamente un galeno que atendiera a una población que ya era rica y crecía. Río Cuarto está situado al sur de Córdoba, en el oeste de la Pampa Húmeda, a orillas del río Cuarto también llamado Chocancharava. Es el centro comercial y de servicios de una pujante región agrícola y ganadera que, por el gran desarrollo que experimentó a finales del siglo XIX, aún hoy se le llama en la Argentina, El Imperio… Allí cayó de pie Gumersindo Alonso. Tan de pie que al mes siguiente, el 15 de agosto de 1881, fue nombrado médico municipal y el 7 de noviembre de ese año obtuvo el mismo cargo en la Sociedad Española de Socorros Mutuos. A partir de ahí fue toda una referencia en una ciudad que siempre lo valoró y lo reconoció como lo que él había sido: el primer médico que tuvo Río Cuarto…

Una céntrica avenida lleva su nombre y su casa fue declarada bien de interés histórico

La vida, la obra y las distintas facetas de Gumersindo Alonso en Rio Cuarto fueron objeto de la atención de historiadores y estudiosos locales como Eduardo Tyrrel, el doctor Gonzalo Otero Pizarro ?en su libro Hombres y mujeres de Río Cuarto-, Walter Bonetto ?en Las fechas del Imperio- o Carlos Pizarro en Esquinas y calles de mi ciudad. La casa que el valadourense mandó construir para domicilio familiar en la calle Alvear 573 fue declarada recientemente Bien de Interés Histórico y Patrimonial. La casona es de estilo arquitectónico de influencia francesa y en la finca aún se conservan las parras que doctor ordenó plantar luego de haberlas adquirido en uno de sus viajes a Galicia.

El palacete se sitúa en las proximidades del convento de San Francisco Solano de Río Cuarto y enfrente de la mansión en la que vivió el general argentino Julio Roca, el responsable del exterminio de los indios en la Patagonia y de haber regalado sus tierras a políticos y amigos. El general Roca fue el principal objetivo de las demoledoras críticas del genial caricaturista de Cervo, José María Cao Luaces, emigrado en Argentina, que denunció reiteradamente los abusos y la corrupción de su gobierno…

Las virtudes exhibidas y el servicio a la comunidad del doctor hicieron que el gobierno de Rio Cuarto, mediante una resolución del 20 de febrero de 1923, otorgara a una céntrica avenida de la ciudad el nombre del doctor Gumersindo Alonso. Un médico que aún hoy se le recuerda por esos pagos por su prestigio y entrega al bienestar de sus convecinos pero también por su espíritu bondadoso y altruista.

martinfvizoso@gmail.com

Tuvo 18 hijos, varios cargos y el respeto de la gente

La ardua y sacrificada labor de Gumersindo Alonso fue cuajando en el seno de una sociedad recelosa que, al principio, lo observaba con expectación. Pero pronto se ganó el respeto y el cariño de pacientes y vecinos por su vocación de servicio y por la permanente calidez humana de la que hacía gala con todos y en todo lugar. Además de su trabajo como médico municipal, trabajó gratis, durante más de treinta años, en el Hospital de la Caridad para que no cerrara. A los pacientes pobres no les cobraba en su consultorio particular. Y llevó a cabo una amplia labor solidaria y cultural que lo llevó a presidir el Club Social de Río Cuarto, ser concejal municipal, médico de la policía y director de la Asistencia Pública.

En la colectividad española, asentada en la ciudad y alrededores, prestó numerosos servicios. Fue presidente de honor de la Sociedad Española de Socorros Mutuos y del Centro Español y ayudó a sus compatriotas de forma pública y privada. Por esa tarea altruista, el gobierno español lo nombró Cónsul de España en Río Cuarto. El quehacer del valadourense en la ciudad argentina más que una profesión fue una misión. Y no sólo por desempeñar su trabajo sanitario de modo sobresaliente sino porque, además, respondió holgadamente a las esperanzas depositadas en él tanto por las instituciones como por los habitantes de la región. Su implicación en aquella sociedad en plena expansión fue total. Al poco de llegar se casó con Juana Basagoiti, dama de origen vasco. El matrimonio tuvo 18 hijos, varios de los cuales destacaron en profesiones liberales -fueron médicos, abogados, ingenieros, etc.- y llegaron a formar una importante e influyente saga en la vida argentina.

Gumersindo Alonso murió en Buenos Aires el 26 de marzo de 1922. Había sido desplazado allí para tratarse de una cruel enfermedad. Su fallecimiento causó una tristeza y un dolor generalizados. Fue enterrado en Río Cuarto, en el mausoleo que la Familia Alonso tiene en el Cementerio de la Concepción.

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