Dos peregrinos por el Camiño Norte más solitario que se haya visto nunca

Por donde pasaron, les comentaron que eran los «únicos» en Semana Santa


ribadeo / la voz

Jueves Santo. Media tarde. Después de agotar casi la batería, el móvil del ribadense Javier Rocha vuelve a la «vida» y suena compitiendo difícilmente con el trinar de los pájaros. Camina junto a la viguesa Chelo Pastoriza, cumpliendo religiosamente con su rutina de cada Semana Santa: ir de ruta jacobea. Esta vez sin poder salir de Galicia, hacen el tramo gallego del Camiño Norte desde Abadín, donde lo habían dejado antes del covid, con idea de terminar el fin de semana en Arzúa, tras cuatro etapas. Desde tiempos remotos, peregrinar es una vivencia especial. Marca. Pero, además, en este Xacobeo 2021 y en esta Semana Santa una experiencia más solitaria que nunca suma en su mochila: «O que atopamos é que imos sós». Y se lo comentan en cada lugar en el que paran, en alguno con una recepción lógicamente expectante. «¡Bienvenidos!», les dijo una vecina en Baamonde. O «xa se fai raro ver peregrinos», la dependienta de un supermercado. «Debedes ser os únicos peregrinos que hai no Camiño», comentan otros a su paso, condicionado por el cierre de albergues que les llevan a alojarse en hoteles y hostales. «Ver, non vimos a ninguén», responde él.

Otros años habían trazado el Francés o el Portugués pero las circunstancias de su sexta experiencia son muy diferentes. El jueves, en Pobra de Parga, pernoctaron en Parga Natura. Una casona gallega restaurada con mimo y cuyo encanto no les pasó desapercibido: «El sitio es precioso, en un entorno súperbonito. ¡Vale mucho la pena! Y la ruta desde Baamonde hasta aquí preciosa, toda entre carballeiras». A punto de encaminarse hacia Sobrado dos Monxes al día siguiente, es inevitable experimentar cierta espiritualidad. «Para os dous -dice Rocha, quien con Pastoriza lleva la firma Ralaya Coaching- a razón é que o Camiño inspíranos moito. Aparte de camiñar, o ritmo e equilibrio que aporta axuda a conectar co teu interior». «También estar en medio de la naturaleza, y este parón en medio de nuestro trabajo, sirven para inspirarse de nuevo. Nos encanta caminar y el Camino», corrobora Pastoriza.

«¡Un silencio absoluto!»

Ella continúa, sorprendida por la imagen solitaria de la ruta este año: «Mira que estamos en Semana Santa y otros años que lo hicimos en esta época del año buscábamos silencio o apurábamos a ver si podíamos ir solos... Pero es que este año, ¡nadie! ¡Un silencio absoluto! Pierdes la parte de sociabilidad y de conocer gente, pero la verdad es que es más Camino que nunca, por estar más recogido en ti... ¡Impresionante!». «Botamos de menos máis peregrinos», reconoce Rocha, con los que poder charlar. «Si parece una ruta de senderismo de sábado», describe Pastoriza, con un aire melancólico.

Porque ven que «é una actividade segura», no dudan en «animar aos galegos que fagan o Camiño. Se non podemos saír, disfrutalo. Nós, que viaxamos moito polo mundo, vemos que é súperespecial e marabilloso». Suele atraer a muchos extranjeros, que ahora son los ausentes. «En mi primer Camino, en O Cebreiro, incluso me decían en los albergues: ‘Hombre, una gallega!’ Como si fuera raro. Es lo que dice Javi. Esto es muy especial... ¡Y lo tenemos en casa¡». «Tamén é unha maneira de axudar aos pobos e aldeas do Camiño», agrega él.

Esperan que en su ruta jacobea de Semana Santa de 2022 «todo vaia ben, e que todo isto nos sirva para que a sociedade vaia a mellor». Para ellos, fue una oportunidad de «reflexión e asentamento»: «Con respeto, para nós o ano foi positivo porque nos axudou a pararnos e pillar ritmo, estar tranquilos. Grazas a iso, estamos nun proxecto moi importante para nós, dando un máster de desenrolo persoal e liderazgo».

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