La afición del Obra espera el partido decisivo entre expectante y prudente

ANDAR MIUDIÑO

De izquierda a derecha, Maribel Penido, María Mayo, Alicia García, Noa Sabel y Gabriel Dubra, miembros de la peña Obrajazz
De izquierda a derecha, Maribel Penido, María Mayo, Alicia García, Noa Sabel y Gabriel Dubra, miembros de la peña Obrajazz XOAN A. SOLER

Integrantes de la Peña Obrajazz, que ha acompañado al equipo en todos los desplazamientos, cuentan cómo están viviendo los días previos

06 may 2026 . Actualizado a las 08:44 h.

María Mayo, Maribel Penido, Alicia García, Noa Sabel y Gabriel Dubra son integrantes de la Peña Obrajazz, la que más se hace sentir en Sar junto con Zona Norte en la grada de animación, y la que ha tenido siempre alguna representación en todos los desplazamientos del equipo. Reflexionan sobre la temporada y cómo está transcurriendo la semana. Confiesan que estos días previos al partido en el que está en juego el ascenso son jornadas en las que cabalgan entre la expectación y la prudencia, con mucha confianza en el equipo.

Así lo constata María Mayo: «Estamos con bastantes nervios, muy ansiosos y con muchas ganas». Saben que puede ser un día histórico y sueñan con celebrarlo, pero sin lanzar las campanas al vuelo.

Para el viernes tienen alguna sorpresa que, lógicamente, no quieren desvelar. Pero habrá una «quedada» previa, para «ir calentando motores y hacer un buen recibimiento a los jugadores». Y también esperan movimientos por parte del club.

Puestos a hacer retrospectiva, Gabriel Dubra no duda en rescatar los dos encuentros ante el Leyma Coruña como los momentos más destacados de la temporada hasta la fecha: «Son derbis, y que acabasen con victoria también ayuda».

Precisamente, Alicia García observa que el partido del Coliseum marcó un punto de inflexión en la temporada para la afición, porque por primera vez el equipo dependía de sí mismo en la carrera por el ascenso directo. De haber perdido, probablemente se hubiese quedado descabalgado en esa pugna. «A partir de entonces el club decidió ampliar la grada y dejarla hasta final de temporada», indica.

María Mayo prefiere llevar su reflexión a un marco temporal más amplio y recuerda desplazamientos de la primera vuelta, como el de Oviedo y el de Ourense, con mucha afición santiaguesa movilizada. Y añade: «Que conste que lo que más quiero es subir a la ACB. Pero al bajar a Primera FEB creo que la gente volvió a reafirmar su sentimiento obradoirista, se implicó más gente, hubo más posibilidades de desplazamientos, que es dónde realmente se hace la peña». En esa dinámica, Alicia no pasa por alto el papel del club: «Se acercó más a la gente en muchos aspectos, y la gente supo corresponder, sobre todo después de la decepción del año pasado. Salió entre regular y es lo que hay, y a pesar de eso tener incluso más abonados es porque algo hizo bien el Obra».

Al hablar del rival, Maribel y María coinciden al unísono: «Sabemos que se juega mucho, la quinta plaza». «Van a venir a darlo todo y es también un buen equipo. Creo recordar que allí ganamos en la prórroga», apostilla la más joven. Alicia pone el foco en el Obradoiro: «Se les ve muy unidos, con buen ambiente. Creo que Epi tiene los roles muy bien definidos y todos cumplen su papel cien por cien».

Maribel confirma la apreciación de su compañera recordando que la peña organiza cada mes una jornada de cañas a la que invita a jugadores, técnicos o dirigentes: «Son impresionantes, te quedas con ellos». Son sensaciones que invitan al optimismo.

Coinciden en que si después de la segunda jornada se hubiese planteado que el Obra dependería de sí mismo para ascender en la última, hubiesen pagado dinero sin pensarlo demasiado.

Tonecho Lorenzo: «Es normal que haya nervios, vienen solos»

Tonecho Lorenzo, a quien Audie Norris llama Catorce, por el número de la camiseta que llevó siempre en el Obradoiro y que es uno de los retirados por el club, vive las jornadas previas al partido que puede valer un ascenso a la ACB con el mismo cosquilleo que cualquier otro aficionado, por más que haya pasado por todos los estamentos de la entidad desde que fuese jugador en los años setenta.

El alero de las fintas infinitas reconoce que esta es una semana distinta: «Te lo juegas todo en el último partido, y en casa. Creo que es una situación que todos hubiésemos firmado antes de empezar. Pero falta ese paso, y es lógico que los nervios estén ahí, en el estómago, pululando, deseando que todo salga bien».

Tonecho, con la camiseta de su época como jugador, con el número 14
Tonecho, con la camiseta de su época como jugador, con el número 14 PACO RODRÍGUEZ

Al echar la vista atrás y recordar el ascenso del año 82, la primera idea que se le viene a la cabeza es que aquello era «como llegar a la NBA». Recuerda a muchos de los componentes de aquel Obradoiro: «Alberto Abalde, Mario Iglesias, José Antonio Gil, Balagué, Popocho Modrego, Echarri, Manolo Vidal, Lomas... Era un equipazo, entrenado por Pepe Casal y Julio Bernárdez» . Y también recuerda que no fue fácil seguir el partido desde la distancia: «No era como hoy, que al segundo puedes saber cómo van las cosas. No había redes sociales. Estabas pendiente del teléfono, a ver si alguien te podía ir contando algo. Y tampoco era fácil, que entonces no había móviles».

El ascenso de Burgos fue otra historia, porque el equipo tenía un comodín: «Sabías que si ganabas subías, pero si perdías aún quedaba un partido de desempate en Sar. No es lo mismo. Había un colchón».

Este viernes, sin embargo, el contexto es otro: «O asciendes y duermes bien, o se te clava el somier. Es normal que haya nervios, vienen solos. Pero juegas en casa, de modo que en vez de cien tienes cincuenta. Y con la afición que hay detrás, en vez de cincuenta tienes veinticinco. El equipo invita a confiar y la afición, que es nuestro mejor activo y siempre está ahí, también».

Otro dato que valora es que ve confianza ante la oportunidad que se presenta, pero también «respeto por el Gipuzkoa Basket, que intentará hacer su partido y también se juega cosas». No está todo hecho, falta rematar. «Si tienes talento y peleas hasta el final, la victoria siempre está mucho más cerca».