Tras lograr el ascenso directo el Monbus Obradoiro ganó un tiempo para la confección del nuevo proyecto que ya es pasado. Estuvo presto para apelar a la afición con la iniciativa de los préstamos participativos. Y los seguidores, como reconoció el presidente, Raúl López, respondieron a la llamada. En la presentación de aquella propuesta el club también habló de una asamblea por venir y de transparencia para explicar la realidad económica y cómo se reparte. Bueno será que ese compromiso no caiga en saco roto. Y anticipaba un presupuesto entre 4 y 5 millones. En todo caso, fue un primer paso para compensar los sobrecostes de las dos temporadas del ascenso. Mucho más dolorosa la primera, porque fue un despropósito.
Ahora lo importante es mirar al frente. Vuelve el mensaje de la humildad y la ambición, una mezcla difícil de manejar cuando los recursos son limitados. Por eso conviene medir y acertar tanto como sea posible.
No hay fórmula que garantice el éxito. Sin embargo, una mirada a los tres últimos lustros resulta ilustrativa. Cuando hubo un plan de ruta firme y cada parcela se ocupó de sus funciones, el club disfrutó de la etapa más brillante y estable de su historia. Cuando esas fronteras se empezaron a difuminar, los resultados se resintieron. Sucedió en la campaña del descenso y en la siguiente, en la que la reconducción del modelo supuso un gran desembolso sin el éxito esperado. La pasada campaña el Obradoiro recuperó su plan de ruta. Y le fue bien.
Los que siguen se han ganado la continuidad. Y probablemente alguno más, pero no hay sitio para todos. Ahora la clave estará en acertar con los fichajes que restan: un par de bases, un alero y tres piezas para el juego interior. Y a la espera de la recuperación de Lundqvist.
Y tan importante como el proyecto deportivo para la estabilidad del club es el social y el económico. La captación de patrocinios privados es uno de los desafíos del club. Cuanto más logre diversificar los ingresos, mayor será la viabilidad.
En ese momento está el Obradoiro, el de construir la plantilla y apuntalar los cimientos de la entidad.