Y con este van ya 17 agostos que el Obradoiro cierra el equipo y genera un mar de dudas entre sus aficionados. Pronto, saldrá el entrenador a templar ánimos y afirmará tener en sus manos «la plantilla más completa que haya entrenado nunca (este anuncio es de un medicamento, lea las instrucciones y consulte al farmacéutico)». En mayo, en cambio, saldrá destacando el valor humano y compromiso más allá de la calidad. Pero esa es otra historia.
Este año, me parecen un acierto los fichajes de Meindl, Childress y Abogidi. Joel Soriano puede ser el «cinco come niños» deseado; pero no es tranquilizador que lo hubiesen cortado en Zaragoza. Caleb Agada me genera más dudas: tiene una enorme capacidad atlética para aportar defensa y rebote, pero en Lleida se mostró como un tirador poco fiable (40 % en tiros de 2; 27 % en tiros de 3 y 66 % desde el tiro libre) y propenso a cargarse de faltas. En cuanto a los jugadores renovados (y Faure), me parece tanto acierto analizados uno a uno como error vistos en conjunto: no dejan de ser 7 de 12 jugadores Primera FEB (8 de 13 si contamos a Lundqvist), para competir en ACB.
La última incógnita es la alternativa a Childress, único base de la plantilla, eso sí, con varios jugadores que pueden desempeñarse en el puesto. Como señalaba Juan Picos en este medio tras el incendio de Los Gallardos: «La evacuación se hace con tiempo: el resto es huida y, casi siempre, sale mal».