El triunfo de la conserva, también en empanada

La Voz

AROUSA

¿Qué hacer con una lata de conservas? Esta fue la pregunta que, como ya viene siendo tradición, trató de responder la primera jornada de la muestra que se celebra en Ribadumia. Primero fue el restaurador Pepe Solla el que ofreció a los presentes exquisitas preparaciones a base de latas de mejillones, almejas o agujas. Y después fueron las vecinas del municipio las que demostraron que la conserva de O Salnés es perfecta para preparar una buena empanada. Veinte personas se presentaron a un concurso del que, todo hay que decirlo, no quedaron ni las migas.

Una ensalada a base de un pastel de merluza dentro de un tomate, almejas rebozadas con sésamo, tartar de aguja, capuchino de erizo y palomitas, mejillón escabechado con ajo blanco y bacalao al pilpil de algas fueron solo algunos de los muchos platos que Solla dio a probar a los presentes. Su conferencia sirvió para demostrar las posibilidades de las latas de conserva. Y para despertar el interés de los vecinos. «¿Cando se vai celebrar un curso de cociña con conservas?», preguntó una de las vecinas presentes en el público. El guante fue recogido por la alcaldesa, Salomé Peña, que prometió estudiar la iniciativa para el programa de año que viene.

A continuación llegó el turno del concurso de empanadas, que en su primera edición logró un éxito sin precedentes. Hasta 21 preparaciones distintas se presentaron al certamen. Había algunas de sardinilla, otras de zamburiñas e incluso de chopos. El jurado, formado por los restauradores Pepe Solla, Antonio Botana, del restaurante Pandemonium de Cambados, Julio César Sineiro, del Julios, y Carlos Porto, del Abraccio, lo tuvo difícil. Una empanada de chocos, de Luisa Domínguez, se llevó el tercer premio. El segundo fue para Luisa García y, el primero, para Susana Fandiño, con una elaboración de zamburiñas.

Las empanadas fueron sometidas, después, al dictamen del público, que pudo degustarlas de forma gratuita. Su veredicto fue bien claro: todas estaba deliciosas. Prueba de ello es que sobre las bandejas no quedaron ni las migas. Y eso que el jurado solo había probado un pequeño bocado de cada una de las preparaciones a concurso.