Todo funciona como la vida misma


Como la vida misma, la economía no tiene misterios, son sencillamente ciclos los que mueven los procesos económicos, y esa realidad tan simple es lo que trae de cabeza a gobiernos, a entendidos, a medios y a empresarios. Ahora que claro, una cosa es ser conscientes de lo que pasa y otra muy diferente es poder controlarlo. A veces el sistema se comporta como un adolescente caprichoso y mal encarado, y todos sabemos lo difícil que nos lo pueden poner, pero la situación se maneja comprendiendo, observando y aprovechando el momento adecuado para actuar. Estas pautas son las necesarias para llevar a buen puerto cualquier empresa, comprender lo que sucede a nuestro alrededor, que es lo que motiva a la gente a gastar sus dineros; observar las tendencias, lo que se lleva, lo que marca estilo, porque eso será lo que nos conduzca a poder aprovechar el momento y actuar en consecuencia.

Aunque lo cierto es que lo complicado es actuar, porque generalmente nos dejamos llevar y nos conformamos con lo que toca, así que si en la comarca barbanzana hay lo que hay en hostelería, pues qué le vamos a hacer, no damos pie a nada más, no actuamos. Y lo cierto es que, si observamos, podemos apreciar esa burbuja que se está formando en torno al mundo del deporte, o vida saludable o como queramos llamarlo, y que ahora mismo mueve masas, y si nos paramos a intentar comprender la situación que genera esa tendencia, podemos tener claro que hay un mercado, hay un producto y hay una necesidad, así que toca actuar.

Organizar eventos deportivos, o que los organicen debidamente con el fin de atraer un público suficiente, que llene nuestros hoteles a lo largo del año, adaptar las estancias para este público, adornar nuestras webs y completar unas ofertas escasas, es quizás un modelo de negocio que reporta cuantiosos beneficios a quien se sube a ese tren en las debidas condiciones. Localidades como Calella en Barcelona hace tiempo que lo han descubierto, lo explotan y se han adaptado a las necesidades del momento, acogiendo turismo tradicional y turismo de deporte. Aunque no todos podemos adoptar una prueba como el ironman, sí podemos buscar una alternativa que nos dé a conocer y nos promocione lo suficiente para complementar nuestro turismo de siempre, pero con una adaptación del sistema hotelero a estas nuevas necesidades. Si al final todo funciona como la vida misma.

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