Los saqueos a los senderistas del monte Pindo van a más

Los robos en vehículos que los turistas dejan en O Fieiro han aumentado, alertan los vecinos


mazaricos / corresponsal

Hasta hace tan solo unos años, el mayor riesgo que tenía subir a la Moa -el punto más alto del Pedregal do Pindo- era el de desorientarse y acabar perdido, a lo que se le podía añadir la falta de cobertura para llamar pidiendo auxilio. Ahora, lo que de verdad corre peligro son las pertenencias de los caminantes, concretamente aquellas que dejan en el interior de los coches aparcados en el área recreativa de O Fieiro, desde donde parte una de las rutas más concurridas para ascender al Olimpo Celta.

De hecho, son los propios vecinos de esta aldea de Mazaricos los que alertan de una situación que, lejos de ser puntual, va en aumento de forma preocupante. «Non sabemos a cantos lles puido pasar, pero si que houbo bastantes roubos durante o verán. Incluso fai menos dun mes sabemos que lle entraron no coche a unha parella de Santiago rompéndolle un dos cristais de atrás», apunta Laura González, vecina del lugar que no solo reconoce haber avisado de la situación a algunos visitantes, sino que incluso les ha llegado a ceder sus propiedades para dejar aparcados los coches.

«Moitos veñen preguntar por onde teñen que ir e dicímoslles que aparquen nas nosas eiras, porque o risco é moito menor», asegura esta joven mientras pide más presencia de la Guardia Civil en la zona, especialmente durante los fines de semana, que es cuando mayor afluencia de personas se da en el lugar.

Aunque la mayoría de los montañistas acostumbran a dejar sus vehículos en las inmediaciones de la aldea de O Fieiro, algunos siguen conduciendo unos 800 metros más, hasta el punto mismo donde empieza la subida a pie, lo que aumenta aún más el riesgo de sufrir un ataque por parte de los amigos de lo ajeno.

Desde hace poco más de un mes, el Ayuntamiento de Mazaricos ha habilitado en O Fieiro una amplia área recreativa con mesas y bancos para los visitantes, que se espera sirva para que los ladrones dejen de actuar con tanta impunidad en esta zona.

Robos en los atrios

Si habituales resultan los robos en los coches de aquellos que ascienden al monte Pindo, no menos comunes son las sustracciones entre aquellos que acuden a las misas o incluso visitan los cementerios mazaricanos durante los fines de semana. Tanto es así que, durante los dos últimos años, se tiene constancia de más de una decena de asaltos a coches aparcados en las inmediaciones de las iglesias de Arcos, Chacín, Corzón o Beba. En esta última, concretamente, se registraron, al menos, dos hurtos hace poco más de un mes. En uno de ellos, los ladrones accedieron al interior rompiendo un pequeño cristal en la puerta trasera del coche y en la otra entraron sin provocar daños, con la consiguiente extrañeza de la titular del vehículo.

«Cando chegamos vimos a gabeta aberta e que nos faltaba unha chaqueta onde tiñamos dous móbiles e a carteira. Non había nada roto, nin as portas forzadas e iso que estou completamente segura de que o coche quedou pechado», explica una de las afectadas que, sin embargo, encontró la documentación sustraída al día siguiente en una aldea próxima.

Los residentes temen que la situación, sobre todo en O Fieiro, se agrave, por ser un punto que atrae cada vez más visitantes.

Algunos vecinos ceden sus fincas para que los coches estén a salvo mientras caminan

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