Moimenta, 900 años de historia castrexa

Las últimas dataciones avalan el yacimiento como un arquetipo ideal para comprender la evolución de sus antiguos pobladores


ribeira / la voz

La primera fase de las intervenciones arqueológicas en los yacimientos boirenses de Moimenta, Coto do Espiño y Chans do Cerqueiro finalizó y los arqueólogos no actuarán este año en el que se ha configurado como uno de los puntos históricos más relevantes y prometedores de Galicia. Las últimas dataciones llegadas del laboratorio estadounidense Beta Analytic han confirmado la principal hipótesis acerca de la ocupación humana en el castro sobre la cima, determinando tres momentos separados por un largo período de tiempo, que suponen un recorrido perfecto por cerca de 900 años de desarrollo de la población castrexa.

«Coto do Espiño ofrece unha visión do desenvolvemento da cultura castrexa ata o seu esplendor. Sumado a outros exemplos galegos, permítenos afianzar parte do que sabiamos e rastrexar as orixes do hábitat fortificado», explicó Carlos Rodríguez Rellán, quien estuvo a cargo de las intervenciones realizadas en la sierra barbanzana por el Grupo de Estudos da Prehistoria para o Noroeste (GEPN-ATT) de la Universidade de Santiago de Compostela (USC).

Estos vestigios constituyen un arquetipo de gran valor de la historia de este colectivo, que rozaría la perfección si en el futuro se certificase una construcción enmarcada en la época de la romanización, que supone, por ejemplo, cambios relevantes en el urbanismo de los castros.

El otro gran factor que aporta la relevancia histórica de Moimenta es, precisamente, la diversidad de las cinco dataciones que han sido constatadas por el laboratorio con sede en Miami. De este espacio estratégico, por su posición elevada, se ha confirmado que estuvo habitado entre los siglos X y IX a.C. -Bronce final-, cuando tuvo lugar la destrucción de uno de los elementos más característicos del yacimiento, su muralla milenaria -coetánea de la de Troya-.

Incendio y derrumbe

Unos 400 años después de que este singular muro defensivo se derrumbase a consecuencia de un feroz incendio, entre los siglos V y IV a.C. -primera etapa de la Edad de Hierro-, la mayor de las construcciones localizadas en lo alto albergó moradores. Sin embargo, en un principio se supuso que esta cabaña sería de la misma época que la adyacente, que había arrojado un contexto cronológico 200 años más reciente, concretamente entre los siglos III y II a. C. -segunda fase de la Edad del Hierro-.

Finalmente, las investigaciones determinaron que se había erigido una construcción más pequeña sobre una anterior, conformado dos fases claras de ocupación. La aparición de fragmentos de la cerámica conocida como tipo Cíes -aparecida también en Neixón- ha permitido confirmar que los últimos habitantes conocidos de Coto do Espiño mantuvieron contactos de algún tipo con otras poblaciones existentes en la zona.

Chans do Cerqueiro

El yacimiento que se encuentra a los pies de Coto de Espiño, Chans do Cerqueiro, aporta aún más importancia al pasado de Moimenta, a pesar de enmarcarse en el calcolítico precampaneiforme -Edad del Cobre- anterior a los castros. Y es que entre la cabaña pequeña de Coto de Espiño y Chans de Cerqueiro hay la misma distancia cronológica que entre esta y la actualidad.

En menos de 200 metros de intervención se hallaron 15.000 restos, entre ellos 200 puntas de flecha pétreas. Tal y como apuntó Rellán: «Nos xacementos deste tipo intervidos e publicados ata o momento atopáronse cantidades próximas ás 20 de puntas de frecha. Aquí certifícase claramente a existencia dun traballo artesanado ou especializado».

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