Charly, futbolista del Noia Portus Apostoli: «En tres o cuatro años me pasaron tantas cosas como si llevase veinte»

Francisco Brea
FRAN BREA RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Charly se siente agradecido por el interés que demostró el club noiés por ficharlo.
Charly se siente agradecido por el interés que demostró el club noiés por ficharlo. MANUEL LORENZO / NOIA PA FS

El joven llegó a dejar el deporte siendo cadete y en Burela pensó en parar al no poder jugar durante cuatro meses

06 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El mundo del deporte tiene muchas caras y en muy poco tiempo un profesional puede pasar por diferentes escenarios. Eso lo sabe bien Carlos Cayado López, conocido como Charly, de 25 años, que recaló este verano en el Noia Portus Apostoli. El coruñés tiene en Culleredo el inicio de su carrera. Pero antes de llegar al club de esta localidad, estuvo a punto de dejar el fútbol sala: «En cadete de segundo año dejé de jugar al fútbol por malas experiencias en algún club y me centré en los estudios».

Pero el destino le tenía guardada otra oportunidad. Lo llamaron del Hércules para participar en una liga local de fútbol sala en A Coruña: «Fui con un par de amigos con la intención de pasármelo bien». En ese momento, su equipo y el Sport Sala Culleredo firmaron un acuerdo de colaboración, que le permitió a Charly dar el salto al conjunto cullerdense y competir en Tercera. «Estuve desde juvenil hasta sénior de segundo año. Hasta jugamos una fase de ascenso a Segunda B. Dentro de la humildad, fue un gran logro».

Explica Charly que tenía una buena relación con el técnico, Iago Socastro, y le dijo que «era el momento de dar un paso más. Me veía bien y estaba cumpliendo». En esa época trabajaba en un centro deportivo y lo compaginaba con el fútbol sala. Hubo contactos con O Parrulo Ferrol para que hiciera la temporada. «Aunque fuera para comprobar si valía, estaba dispuesto a hacer el sacrificio», afirma.

El club ferrolano aceptó con la intención de que se ejercitase con el filial. En principio, él iba a desplazarse a diario desde A Coruña hasta Ferrol, «pero me adapté muy rápido e Iván Rumbo y Rubén Orzáez me acogieron en su casa». Viendo que su carrera despegaba, decidió pedir una excedencia en su trabajo para centrarse en el fútbol sala: «Lo dejé todo para intentar jugar como profesional».

El debut

Le puso muchas ganas y debutó con O Parrulo en A Malata en Segunda. «Estaba muy nervioso. Salí de inicio y aguanté dos minutos en la pista. Fue muy bonito. Esa temporada jugamos el playoff y perdimos con el Alzira por nada», comenta. De Ferrol puso rumbo a Burela, pero el cambio no fue fácil: «Estuve cuatro meses sin poder jugar por problemas burocráticos. Incluso valoré irme a mi casa y volver a trabajar. Fue muy duro a nivel psicológico». Destaca el buen trato recibido en A Mariña en una época de «incertidumbre».

Consiguió superarlo y debutó en Primera con los burelenses. «Me faltaba adaptación, si aún no era ni de Segunda porque poco había jugado... a nivel físico me adapté rápido, fue más complicado a nivel técnico y táctico». Sin embargo, fue una temporada dura por los problemas económicos que tuvo el club: «Se fueron jugadores, no salían las cosas y a pesar de todo estuvimos a punto de salvarnos. Descendimos por un gol y, precisamente, se quedó el Noia. En tres o cuatro años me pasaron tantas cosas como si llevase veinte».

Ahora, tras haber conocido a sus nuevos compañeros y haber pisado el Agustín Mourís, Charly tiene confianza en «tener un buen año de crecimiento», porque, además, asegura que «esta es de las mejores plantillas en las que he estado». Destaca el trabajo de la entidad y de David Palmas como técnico, consiguiendo poner en marcha «un buen proyecto, con muy buena base». Tenía muchas ganas de saltar a la pista, ya que dice ser «un culo inquieto. Quiero competir».