c. viu
Carballo/ la voz

La Semana Santa arrancó ayer con buen tiempo general (en la zona oeste, algo peor que en la noroeste), lo que permitió que las procesiones y bendiciones del domingo de Ramos quedaran muy lucidas. No hubo en las 157 parroquias de la zona, pero sí en un buen número. También fue una buena jornada para los hosteleros, porque en toda la zona hubo muchos visitantes, tanto de fuera de Galicia como locales. Actualmente, la ocupación hotelera media supera el 70 % y está previsto que vaya subiendo de cara al fin de semana.

En Carballo, la habitual procesión con la borriquita, desde la iglesia parroquial hasta la de San Cristovo, tuvo la habitual participación multitudinaria, animada con los cánticos de Manolo Cancela y un espectacular altavoz acoplado a su coche, siempre bajo la dirección del sacerdote José García Gondar. El día anterior, Luis García, de Fonteboa, fue el encargado de dar el pregón religioso en Carballo, ante una iglesia muy nutrida. El párroco tuvo el detalle de recordar que su voz ya es muy conocida gracias a Voces do Agro, de Radio Voz Bergantiños.

En Fisterra, toda la Semana Santa se vive de una manera muy especial, y la jornada de ayer no iba a ser menos. Como siempre, bendición en la capilla del Bo Suceso, donde el párroco Agustín Fariña dirigió los actos, procesión hasta la zona de A Mixirica y subida a la misa, en la iglesia de Santa María.

En Vimianzo, con Daniel Turnes, los actos fueron muy vistosos. Y lo mismo en Cee, que fue la parroquia elegida por el sacerdote Désiré Kouakou Tanoh para el acto central de sus siete parroquias: la propia de A Xunqueira, Toba, Brens, A Ameixenda, Buxantes, Corcubión y Redonda. «La iglesia estaba a tope, y ya pasa de las 300 plazas, con muchos feligreses de pie», señalaba el sacerdote. La bendición de los ramos fue en la plaza de las palmeras, al lado de la avenida Fernando Blanco. Y durante la procesión, las gaitas del grupo Fumes do Cal aportaron la nota musical a esta jornada festiva. En Cee (y en tantos sitios) aún no hay borriquita. El cura, medio en broma o medio en serio, dice que más adelante, para próximos años, igual hay que hacer la procesión con un burro de verdad.

Un gran polo de atracción

Es indudable que el carácter religioso manda en las celebraciones de Semana Santa, pero la Costa da Morte siempre ha sabido aprovechar esta época para generar un gran flujo de visitantes, algo que no pueden decir todas las comarcas gallegas (lo mismo que también hay cosas que aprender de otras). Lo mejor es que, salvo contadísima excepciones, la afluencia se mantiene o va a más. Influye más el tiempo que el programa, un factor por otra parte común. Pero hay oferta, veterana y contrastada, en la que la cultura, el ocio y la devoción suman atractivos para llenar toda la comarca.

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El arranque de la Semana Santa augura una buena campaña para la hostelería