01 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.
Ahora será el viento el que reine en Meirama. Y los pájaros, sus habitantes. Se fueron poco a poco sus operarios. Los últimos andan a la espera de nuevos días en otra ocupación. Unos tendrán que irse para casa y otros esperan nuevo destino. Mientras, la turbina dejó de generar y la caldera ya no echará humo. La corriente que sirvió para producir objetos, proyectar sueños en las pantallas de los cines, operar en los quirófanos o alumbrar en las verbenas ya se ha transformado en vida ya transcurrida. Meirama ya es historia industrial.