La gestión de las normas del covid amenaza varias ferias en la zona

En Carballo y Cee hubo protestas y muchos puestos quedaron sin montar


carballo / la voz

Las ferias de Carballo y Cee se recuperaron ayer tras el parón del covid-19, pero solo a medias. Hubo numerosas protestas de los ambulantes por el cambio de ubicación de muchos puestos. Los que se montaron lo hicieron tarde y muchos se volvieron a sus casas sin siquiera descargar la mercancía. El problema en ambos casos es similar al de Vimianzo, donde los feriantes pretenden presionar al Concello con una protesta el día del mercadillo, apartado al Agra de Trasariz, donde apenas ha habido actividad comercial porque los vendedores se niegan a utilizar el lugar. El asunto fue al pleno por iniciativa de Adiante Vimianzo.

En Cee hubo problemas porque mandaron a algunos a la zona de Facenda y frente al centro comercial e incluso a la rotonda. El Concello alega la necesidad de separar los puestos que son unos 150, pero los comerciantes no están de acuerdo con la disgregación del recinto.

En Carballo la feria no se repetirá hasta el 12 de julio y el concejal responsable, Juan Seoane, ya anunció que desde la oficina técnica estudiarán una nueva ubicación porque la ampliación al San Martiño no gustó a nadie. De hecho, no hubo allí un solo puesto. Los feriantes improvisaron incluso una pequeña manifestación sobre las 10.00 horas, cuando ya debían tener montados os puestos. Hubo amplia presencia policial, pero no tuvieron que intervenir los agentes, aunque el edil Juan Seoane tuvo que negociar.

Reducción

Los feriantes se avinieron a reducir sus puestos para no tener que ampliar tanto el recinto. Además, propusieron instalarse a ambos lados de Río Miño o de A Milagrosa, cortando alguna de estas dos rúas. Señalaron que aceptarían esa posibilidad, pero nunca el traslado a la calle San Martiño.

El problema principal, según lo que comentaban ayer los afectados tanto en Cee como en Carballo es el movimiento de los puestos y la elección de quien se va a los nuevos emplazamientos. «Me quitas a mi para poner a otro», era la frase más escuchada en todo el recinto.

En un primer momento los feriantes intentaron boicotear la feria como medida de presión, pero no lograron ponerse de acuerdo, como pasó también en Cee, y finalmente muchos montaron, en tanto que otros renunciaron a hacerlo. En cada una de estas ferias hay unos 150 puestos autorizados.

«En Vimianzo han aprovechado el covid-19 para quitarnos de nuestra ubicación»

Yolanda Rodríguez tampoco estuvo de acuerdo con lo ocurrido en Carballo. «Si la feria la dividen entre el río y la parte alta y baja de A Milagrosa se estropea, no tiene sentido. Tenemos que estar lo más unidos posible sin estar pegados. Entendemos que tenemos un problema y que tenemos que tener unas medidas de separación, pero justas».

«Proponemos que amplíen por estas calles de A Milagrosa que quedan vacías y que no tengamos que irnos para la parte del río», dice.

Tampoco está de acuerdo con lo de Vimianzo. «Tenemos un problema bastante grande porque han aprovechado el covid para quitarnos de nuestra ubicación. En el estado de alarma lo entendíamos porque no daban las medidas, pero ahora se ha acabado y están agarrándose a eso para cambiarnos de sitio. De estar en el centro del pueblo, donde damos vida a los negocios y ellos a nosotros, a ponernos en un descampado, donde un día de mal tiempo no podemos trabajar y nosotros necesitamos también reactivar nuestras economías», dice. Recuerda además: «Tenemos una guía de la Xunta que nos permite hacerlo, con unas medidas que tenemos que cumplir».

«Si las normas que nos exigen las aplicasen a los centros comerciales, no podrían abrir»

Emilio Jiménez estaba ayer muy molesto. «Nos quieren mandar para una calle nueva, desierta, pero en los puestos que llevamos toda la vida quieren poner a otros», señaló. Reclamaba en Carballo «que nos respeten nuestros sitios y si tenemos que cortar dos metros cada mesa, lo hacemos, si tenemos que separarnos, lo hacemos. Lo que no nos sabe bien es que después de muchos años con los papeles en regla, con las autorizaciones del Ayuntamiento nos quiten a nosotros para poner a otras personas».

«Vamos a cumplir con las mascarillas, los geles, el metro y medio... En ningún ayuntamiento nos han pedido eso. Hemos puesto en Sada, Malpica, Laxe, Muxía, Camariñas... Y no nos exigen lo que nos exigen en Carballo. Si estas medidas las aplicasen a los centros comerciales o a las tiendas, no podían abrir», dijo.

El feriante asegura: «Queremos cumplir las normas, pero para todos iguales, no queremos ser más ni menos. Somos los de siempre de toda la vida». La feria se retrasó ayer. «La policía y los que mandan no nos dejaban poner porque los sitios que teníamos se los querían dar a otros y no estábamos de acuerdo», dijo.

La normativa

El Consello da Xunta acordó el 12 de junio normas de cara a la vuelta a la «nueva normalidad», superada la tercera fase de la desescalada. También hay directrices para los mercados al aire libre.

Menos puestos o más espacio. El decreto establece que no podrán superar el 75 % de los puestos habituales o autorizados, aunque también prevé que los concellos podrán aumentar la superficie habilitada, que ha sido la opción a la que se han acogido en la Costa da Morte, o habilitar nuevos días para compensar la limitación.

Distanciamiento. También establece que serán los concellos los que determinarán los requisitos de distanciamiento entre los puestos y las condiciones de delimitación del mercado con el objetivo de poder mantener la distancia de seguridad entre vendedores, clientes y viandantes, aunque también deja claro que si no hay espacio deberá utilizarse la mascarilla.

Atención. Durante el proceso de atención al consumidor deberá mantenerse la distancia de seguridad, que podrá ser de un metro cuando se cuente con elementos de protección.

Señalización. Deberá marcarse de forma clara la distancia interpersonal entre clientes, con marcas en el suelo o uso de balizas, cuando sea posible la atención individualizada de más de un cliente al mismo tiempo.

Geles. Se recomienda la puesta a disposición de los clientes de dispensadores de geles hidroalcohólicos en las inmediaciones de los mercados.

Limpieza. Deberá realizarse al menos una vez al día una limpieza y desinfección de las superficies de contacto más frecuente, especialmente los mostradores y mesas.

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