Los proyectos patrimoniales estrella se debaten entre el fracaso y el olvido

Faros, yacimientos, museos y sitios emblemáticos esperan acciones que nunca llegan


cee / la voz

Siete años hizo en noviembre de la aprobación del Plan Director do Monte do Cabo de Fisterra y 10 se cumplieron la semana pasada del de los Penedos de Pasarela y Traba sin que prácticamente se haya visto avance significativo alguno para estas dos joyas naturales y patrimoniales de la Costa da Morte. Se trata únicamente de dos ejemplos destacados de un problema bastante más amplio, porque son numerosos los proyectos singulares que o bien han fracasado de manera estrepitosa o avanzan con un ritmo directamente desesperante.

En el caso de Fisterra no fue hasta el pasado mes de octubre, en una reunión en Madrid del alcalde, José Marcote, con la presidenta de Puertos del Estado, María Ornella, cuando se llegó a «unha idea clara do que hai que facer» para que el Concello pueda asumir el faro, del que apenas se habla ya, pero que lleva cerrado nada menos que desde el 20 de diciembre del 2016. El gobierno municipal trabaja en un plan para abrir la sala de exposiciones y darle otros usos, pero a día de hoy no hay aún fecha alguna para revitalizar el elemento central de la puesta en valor del cabo.

Y este no es siquiera el único frente abierto para los fisterráns, porque a finales del 2015 se empezó a hablar públicamente de la excavación parcial de los castros de Duio y Castromiñán. No era ni mucho menos un asunto menor, porque contaba con la implicación del director de INCIPIT, Felipe Criado, y de divulgadores de la talla de Manuel Gago. Incluso se preveía ya retransmitir las actuaciones en tiempo real y existía un compromiso financiero por parte de la Deputación da Coruña. Sin embargo, tres años largos después el Concello aún acaba de terminar ahora la primera fase -habrá una segunda- de su inventario de bienes municipales, que fue la fórmula elegida para contar con la propiedad de esos terrenos y poder actuar en ellos. Todavía tiene que salir a exposición pública y esperar que no se produzcan alegaciones o aparezca algún propietario con documentos, con lo que, en cualquier caso, queda esperar aún varios meses más antes de poner nada en marcha.

Tampoco es el único lugar donde la titularidad de los terrenos en los que se encuentra un yacimiento eterniza su recuperación. Basta citar el castro de Ouxes, en O Piñeiro da Alta de Entrecruces, en Carballo, que prácticamente salió a la luz a raíz de que fuese utilizado para practicar motocrós. Ya de aquella, a partir del 2006 hubo contactos para su adquisición, pero más de un decenio después sigue sumido en el abandono, pese a tratarse de uno de los yacimientos mejor conservados de toda la capital de Bergantiños y de la zona.

El de los faros es un caso aparte, porque no solo el de Fisterra destaca por su falta de aprovechamiento. Vilán, que se mantenía como el más activo en parte gracias al impulso de la asociación de empresarios de Camariñas llegó a cerrar y Touriñán, en Muxía, ni siquiera se ha conseguido abrir. Primero fracasó el proyecto de Neria, luego en el 2012 se presentó el del Grupo de Acción Costeira (GAC), que tampoco, llegó a nada, y ahora se suponía que el dinero de los eólicos podrían incentivar allí una intervención importante. Sin embargo, han sido tantas las trabas burocráticas que parece que volverá a esperar y no unos meses precisamente. Algo similar a lo que ocurre con el proyecto de investigación gastronómica centrado en las algas de Porto Muíños en la Lobeira, que salió publicado en el BOE ya en diciembre del 2016. Sin embargo, aquí al menos parece que el interés se mantiene, porque, como explica el alcalde de Corcubión, Manuel Insua, hace dos semanas que el promotor se puso en contacto con él para volver a reunirse, aunque de momento no se ha producido ese encuentro.

Una larga lista

Hay muchos casos más de sobra conocidos, como el Seno de Corcubión, el retablo y la Pedra de Abalar de la Barca, el Castillo do Soberano de Camariñas, las fortalezas de Cereixo, A Ameixenda o Corcubión, las colecciones de García Alén, Torre Pujales, Ramón Caamaño o José Cambeiro o parte del legado de la extinta Neria que dejan prácticamente solo a Moraime como el proyecto en el que sí se ve vitalidad.

Las cesiones a los concellos y las representaciones en vivo se revelan como única salida

Al margen de casos concretos, con patronatos y un tejido social fuerte de detrás, como puede ser el caso de la Fundación Pondal y todo lo que se mueve en Ponteceso en torno a O Couto, el liderazgo de los concellos se está demostrando como la única fórmula válida para sacar del olvido, e incluso rentabilizar a nivel cultural y turístico, los bienes patrimoniales. Destacan, además de Dombate y Borneiro, el Castillo de Vimianzo o las Torres do Allo que, con las representaciones en vivo, a las que se han sumado otros enclaves como Moraime o el Cementerio de los Ingleses de Camariñas, han cobrado una nueva vitalidad y, en el caso de Vimianzo incluso va a derivar en inversiones importantes en el entorno, que se suman a otras acciones como la excavación de As Barreiras o la compra de terrenos de los dólmenes. Incluso en lo puramente institucional no se puede decir que esté todo perdido, gracias a la apuesta provincial por el Parque do Megalitismo, aunque los ritmos son desesperantes.

Apuesta segura

El patrimonio natural, cultural y paisajístico no es una cosa de cuatro culturetas. Está demostrado que estos bienes cotizan muy alto en el mundo del turismo. Nadie va a lugares sin historia, sin paisajes o sin atractivos naturales. Apostar por el patrimonio, por su puesta en valor y su buena gestión es apostar por el futuro. Los concellos pasaron muchos años inactivos y cuesta arrancar. Los que lo hacen, ganan, y cada vez más. Demostrado.

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