Los yates amarrados en Fisterra evidencian la falta de un náutico

La ría de Corcubión clama por unas instalaciones vitales para el turismo y el deporte


cee / la voz

«Onte había seis, xa non collían máis, aparte dos que estaban fondeados na ría», explicaba ayer por la tarde el alcalde de Fisterra y concejal de Turismo, José Marcote, en relación con la presencia de yates atracados en el nuevo muelle flotante. Portos de Galicia construyó la infraestructura para darle abrigo al puerto pesquero de los vientos de superficie de norte y nordeste, pero ha servido para evidenciar, una vez más, de la necesidad imperiosa que tiene la ría de Corcubión de unas instalaciones, por las que en Fisterra llevan clamando desde 1993. Concretamente desde que se creó el club náutico de la localidad, que, aún sin medios, organiza cada verano actividades de vela ligera y remo.

Lo explica su secretario -el presidente es el propio Marcote-, José Fernando Carrillo Ugarte, que también encabeza la asociación de vecinos. «Ya en 2001 se creó la liga de vela ligera con Laxe, Corme, el Carrumeiro de Corcubión, Camariñas y Fisterra. Ante la desidia de la Administración, los de Laxe y Corme desaparecieron, el de Camariñas tiene sus propias actividades internas y en Muxía, curiosamente, se llegaron a crear dos clubes y, cuando tuvo instalaciones, las tuvieron que gestionar los de Corcubión», dice Carrillo, en relación a Cataventos, la empresa nacida entorno al Carrumeiro y a la escuela de vela.

Recuerda también el presidente de la asociación de vecinos que ya en aquel 1993 estuvieron en contacto con amigos de la Bretaña francesa. «Tenían los mismos problemas de pérdida de puestos de trabajo de la pesca y lograron recuperarlos: mecánicos, pintores, carpinteros... todos los servicios; a través de la náutica deportiva. Sería una manera estupenda de fijar población en la Costa da Morte vaciada de la que tanto se habla, porque ahora tenemos el turismo, pero en cuanto se va, en invierno aquí solo quedan las personas mayores», apunta Carrillo, que incluso añade otra variable, que se intentó sin éxito a través de un pequeño estudio noruego de puertos deportivos. «Entre el norte de Europa y el Mediterráneo, y al revés, necesariamente tienen que pasar por esta costa, con lo que sería un lugar ideal para hacer las invernadas», concluye.

«É un punto de paso, un punto de referencia para a navegación a nivel mundial», abunda el alcalde, que algo sabe del tema, ya que fue jefe de máquinas de la mercante y director de la escuela de náutica de Ribeira. «Ten unha entrada sinxela e non estamos pedindo nada do outro mundo: un sitio de atraque, auga, onde facer gasóleo -agora non poden que o que hai é só para profesionais- e pouco máis», incide Marcote, para quien resulta muy difícil de entender que la ría de Camariñas tenga dos náuticos y la de Corcubión, «siga marxinada sen ningún», cuando entre Muxía y Muros no hay otro punto intermedio.

Es más, ocurre lo mismo por el otro lado de la comarca desde Camariñas hasta A Coruña, de ahí las demandas también insatisfechas que a lo largo de los años han florecido y, en ocasiones caído en el olvido, en Corme, Laxe o Malpica.

«Lo que me decían siempre en Portos es para qué queremos un náutico si aquí no hay yates. Y claro que no los hay porque estos cinco [de ayer] y los que fondean frente a Calcoba, frente a Talón y en la playa de Sardiñeiro, no figuran en ningún registro, para Portos no existen. Es la historia de que fue antes, el huevo o la gallina», incide Carrillo, que coincide con su regidor y con el de Corcubión, Manuel Insua, en que sería una fuente de atracción de turistas, generalmente de alto poder adquisitivo, de primer nivel. «Es que el de Fisterra está considerado como Porto Xacobeo, se supone que deberían llegar peregrinos, ¿como van a hacerlo si no tienen donde atracar?», se pregunta.

El dique flotante funciona y permite que se hagan los pantalanes «diez veces más baratos»

El dique flotante para proteger el puerto de Fisterra del viento, en el que Portos de Galicia invirtió un millón de euros, acaba de cumplir un año. Todas las reticencias iniciales se han disipado, porque «xa se viu que funciona», dice el alcalde, para quien, «outra estrutura similar polo outro lado» dotaría la dársena de un resguardo definitivo. En cualquier caso, las condiciones han mejorado mucho y estos días se ve como los propios yates se ponen a socaire de él por la parte interior, con lo que, tanto el alcalde como Carrillo, inciden en que con una pequeña actuación de pantalanes flotantes pilotados y fijados a ese dique se conseguiría un buen número de plazas de amarre para barcos deportivos. Los de carácter pesquero, aún ampliados, ya están saturados, con lo que allí no tienen cabida. «Saldría 10 veces más barato de lo que se pensaba inicialmente y sin impacto ambiental, porque esas estructuras flotantes no desvían las corrientes», dice Carrillo Ugarte.

Referencia

Fisterra es un lugar emblemático y un punto de referencia para la navegación mundial. Es una frontera de la aventura. Un hito de destino de caminantes y navegantes de todo el mundo. Con lo cual cada vez se entiende menos que en su puerto no se haya habilitado a estas alturas unas instalaciones para amarrar embarcaciones de recreo. Una necesidad evidente. Son oportunidades que se pierden, y desde hace decenios.

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