El compostaje entra de lleno en la gestión futura de la basura doméstica

Vimianzo acaba de obtener 32.000 euros de subvención y busca como articularla


cee / la voz

El objetivo marcado desde Europa para recuperar al menos la mitad de los residuos que se generan está dando lugar a diversas iniciativas en las que el compostaje, y las formas de emplear la basura orgánica en general, juegan un papel cada vez más importante.

El caso paradigmático es al que se acaban de sumar los concellos de Carballo y A Laracha, que serán los primeros de Galicia en mandar los residuos recogidos a través del contenedor marrón, el de la conocida como quinta fracción, a la nueva planta en la que la Sogama ha invertido tres millones de euros con el objetivo de que en el 2021 el sistema se implante en todos los concellos de más de 5.000 habitantes, siguiendo el ejemplo pionero de Carballo y A Laracha.

Pero hay mucho más, a través de la propia Sogama, prácticamente todos los municipios de la zona han hecho sus propias prácticas, a nivel aún muy localizado, de compostaje doméstico, con diferentes niveles de resultados, pero, en general, muy positivos.

Incluso hay algunos que han ido un paso más allá, como Vimianzo, que acaba de recibir una subvención de las mayores de la comunidad, 32.576 euros para una de las múltiples patas en las que se asienta su ambicioso proyecto, impulsado a raíz de que fracasase el intento de mancomunar la gestión de residuos con otros ayuntamientos de la zona.

Según explica el exalcalde, Manuel Antelo, la apuesta tenía muchas fases, desde la extensión del contenedor amarillo ya realizada, hasta extender el compostaje a la zona rural, con campañas de sensibilización de por medio y otras muchas medidas. Esta ayuda encajaba en la parte de implantar el contenedor marrón en las zonas urbanas, sobre todo en relación con los grandes productores de residuos orgánicos, como pueden ser los restaurantes, para después ir extendiéndolo a todas las viviendas. Todo ello con la opción de contar con una empresa local para hacerlo o incluso de entrar en el sistema de Sogama.

La actual alcaldesa, Mónica Rodríguez, mantiene la apuesta por gestionar esa ayuda, aunque dice que les está resultando realmente complicado porque los precios de la memoria «nin se achegan» a los de mercado y eso les está generando muchos problemas.

«La materia orgánica es la única que realmente podemos reciclar nosotros»

Ramón Plana González-Sierra es uno de los mayores expertos del país en gestión de residuos orgánicos y en bioeconomía circular. Le ayudó al Concello de Vimianzo a diseñar su modelo y si algo tiene claro es que las soluciones de «corta y pega» no funcionan. «Lo que vale para Barcelona o lo que se hace en Austria no puede ser lo mismo que se hace en Vigo o en Vimianzo», dice el especialista, para quien es muy importante tener en cuenta que se trabaja «con basura que generan personas» y, por tanto, hay muchos componentes sociales y culturales a tener en cuenta. «Ni siquiera comemos lo mismo en todos sitios y el tipo de cosas que comemos también influye», señala.

En cualquier caso, para él el compostaje tiene que ser una de las patas fundamentales en la reducción y recuperación de residuos, porque «la materia orgánica es la única que realmente podemos reciclar nosotros y cerrar el ciclo convirtiéndola en nutrientes para el suelo. Hay que tener en cuenta que los datos de Galicia, si no recuerdo mal están en el 42 % de materia orgánica. Es decir, prácticamente la mitad de la basura la podemos hacer desaparecer», destaca.

Aunque entornos rurales como el de la Costa da Morte tienen sus dificultades por motivos como la dispersión, para Plana también cuentan con potencialidades específicas como la disponibilidad de espacio y las «muchas sinergias» que se podrían generar si se tienen en cuenta, ya con otros métodos, los residuos agrarios y forestales.

Socios de la Mancomunidade de Fisterra quieren abordar la gestión de residuos

El gran mantra político de la comarca respecto a la gestión de residuos, desde hace ya muchos años, es el de la colectivización a través de las mancomunidades y otros entes que agrupen a varios concellos. Una idea de la que siempre se habla mucho pero que nunca cuaja. De hecho, en estos mismos momentos, hay actores, caso del teniente de alcalde de Fisterra, Xan Carlos Sar, que como representante en la Mancomunidade de Fisterra, pretende implicar al resto de socios. «É unha cousa de meter enriba da mesa e ver ata onde se chega», dice Sar, para quien el gran objetivo final -hoy prácticamente un sueño- sería contar con una planta de tratamiento propia, pero hay otras cuestiones menos ambiciosas, «como por exemplo ter dous camións co mesmo persoal en vez de cinco», que sí se podrían llevar a cabo.

Incluso hay experiencias de otras zonas, como la manera en la que gestionan el compostaje en la Deputación de Pontevedra, que Sar tuvo ocasión de conocer, y que resultarían interesantes.

En cualquier caso, en estos momentos la mancomunidad está aún en otras guerras, como la modificación de los estatutos para darle cabida a nuevos objetivos conjuntos y la renovación del contrato de depuración de aguas residuales. De hecho, los representantes de los concellos están convocados en Fisterra, el municipio que preside la mancomunidad en estos momentos, el martes a las 13.30 horas. Allí tendrán que ver también si aprueban la modificación de estatutos con la que llevan años a vueltas.

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