El pasotismo copero

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

Ni Quique Setién ni Sergi Barjuán fueron capaces de disimular su pasotismo copero. Dieron rienda suelta a sus aspiraciones ligueras, y no permitieron que el compromiso del k.o. les complicase mínimamente su vida. Demasiadas jornadas son 42 como para dedicarles a los titulares un castigo mayor que hacerles jugar más de una vez por semana. Si, además, el escenario era el Nuevo Colombino, mejor para el Decano y peor para el visitante. Era el partido de los suplentes y también en este apartado el Recreativo mostró su momento dulce. Era un excelente sucedáneo para los no habituales, y algunos, muy pocos, aprovecharon su oportunidad para reivindicarse. El Lugo llegó a poner en liza hasta tres juveniles (Keko, Pedrosa y Laro Setién, hijo de Quique), pero no pasó de un papel muy discreto. Todos los planes tácticos tuvo que salvarlos José Juan, en acciones individuales con los delanteros locales, por mor de fallos puntuales de sus defensas. Fue el mejor hombre del partido, pero no pudo evitar el gol en claro fuera de juego de Joselu. Sin embargo, el gol hacía justicia porque el Recreativo llevó el peso, amén de las mejores ocasiones, sobre todo en la primera parte. Los lucenses montaron un muro con una línea de cinco por delante de los cuatro zagueros, con Juanjo como solitario punta. Mejoró el equipo lucense en la segunda parte con los cambios, pero apenas llegó al área. Cuando lo hizo, le faltó fuelle y pegada a su jugador más incisivo, Iago. En los últimos minutos, pudo llegar la prórroga si alguno de los tres hombres en línea hubiesen rematado un balón de oro de Manu en la boca de gol. Ahí quedó reflejado el romo remate lucense. La Copa vuelve a ser una fugaz historia para el Lugo. Mañana, sí, ojalá sea otra cosa, si los titulares responden en la Liga como vienen haciéndolo (Rennella sigue siendo la gran duda), ante el mismo e intratable rival y de nuevo en su propio feudo. Un peso pesado, sin duda.