El centro Normal recorre la poliédrica faceta creativa del director
09 may 2011 . Actualizado a las 20:12 h.Antes de que George Lucas convirtiera a Darth Vader en un icono del lado oscuro, otro grande del cine, David Lynch había empezado a transitar por ese lado oscuro de la experiencia humana en un recorrido que ya no abandonaría. Estaba estudiando cuando hizo unas pinturas negras, pero «quería ver una pintura moverse y tener sonido. Ahí empezó todo», confiesa el propio Lynch a los visitantes de la exposición Action Reaction, que puede verse hasta el 31 de mayo en el centro cultural Normal, el espacio de intervención habilitado por la Universidad coruñesa en el campus de Riazor.
Aquellas pinturas dieron lugar a uno de sus primeros cortometrajes Six Men Getting Sick, cuatro minutos que Lynch hizo en 1966 y en los que la música, el sonido de una sirena, muestra ya ese diálogo con la vanguardia surrealista que ha mantenido siempre y en la que sus referentes artísticos fueron artistas como Francis Bacon, Edward Hooper, Max Ernst o Dalí.
Antonella Montinaro es la comisaria de esta exposición, que hace un recorrido «polo universo creativo interdisciplinar de David Lynch, que se compón ademais do seu cinema, dunha pequena mostra da súa producción plástica, televisiva e musical», explican los organizadores a los visitantes de la muestra.
Una parte de la producción plástica de Lynch ocupa todo un lateral de la muestra, mientras que cada uno de los hitos cinematográficos del director están recogidos en pequeños espacios cerrados en los que se muestran desde El hombre elefante, la película que fue candidata a ocho Oscar en 1980; a Dune, basada en la novela de Frank Herbert, «un mundo más allá de tu experiencia y tu imaginación», puede leerse, y escucharse, en la pantalla de este espacio donde el mundo oscuro sigue muy presente: «La profecía purificará el universo y nos sacará de las tinieblas». Es el inicio de la aventura en el planeta Arrakis, en el año 10191.
Terciopelo azul (1986), «la vertiginosa travesía por el bien y el mal en una ciudad de provincias» de Jeffrey Beaumont, es otro ejemplo de esa «obsesión por el lado oscuro de la experiencia humana» que, según los organizadores de la muestra, es la marca del director.
Y, por supuesto, todo el mundo de ese pequeño pueblo llamado Twin Peaks que a comienzos de los años 90 marcó todo un fenómeno televisivo y pasó al cine con El diario de Laura Palmer (1992). Todo ello sin olvidar Mulholland drive, «auténtica obra mestra na que Lynch depura o seu modelo de filme noir surreal e dinamita as estructuras da narrativa clásica de Hollywood», dicen los organizadores de la muestra. Esta película se proyectará el 16 de junio, dentro de un ciclo que incluye Cabeza borradora (5 de mayo), El hombre elefante (19 de mayo), Terciopelo azul (26 de mayo), Carretera perdida (9 de junio) y, como conclusión, un documental sobre David Lynch que será proyectado el 23 de junio, al igual que todas las proyecciones anteriores, a las 19.30 horas en el cubo del centro Normal. El documental lleva por título Blackandwite, otra vez el lado oscuro. En realidad, quizá sea el único lado de David Lynch.