Comerciantes y hosteleros de los Castros alertan sobre una oleada de robos

En los dos últimos meses se produjeron numerosos asaltos a negocios, la mayoría ejecutados por ladrones «inexpertos»

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a coruña / la voz

El barrio de los Castros, como el del Castrillón o Eirís, está siendo azotado por ladrones de poca monta, autores de cuatro intentos de robo en dos semanas. En la mayoría de los casos, cuestan más los destrozos que el valor del botín. Son «delincuentes inexpertos y toxicómanos que, en la desesperación por conseguir dinero rápido, rompen con una piedra un cristal y se llevan lo primero que ven ante sus ojos», sostienen fuentes policiales. Prueba de ello es el asalto del pasado sábado a la sede del Club Cultural y Deportivo Los Castros. Alguien entró por la noche después de romper el ventanal y solo se llevó una botella de ginebra y un televisor que colgaba de la pared. De ser un ratero más avezado, se molestaría en buscar entre los cajones objetos de valor. Pero este no. Ni siquiera abrió la puerta de la oficina, donde había dinero a la vista.

El responsable de la entidad vecinal, pese al escaso botín que se llevó el delincuente, se muestra preocupado por la cantidad de robos que se están produciendo en el barrio. «El otro día le tocó a la carnicería de María, donde entraron una noche. También a una mercería y una tienda. No se llevan mucho, pero no podemos seguir así. Es necesaria más presencia policial», reclama.

Gaiteira

El malandro que robó el sábado en el club de los Castros puede que se trate del mismo que hace diez días entró en la Sociedad Recreativa e Instructiva de la Gaiteira. Como aquel, rompió el cristal de acceso con una piedra, accedió al interior, descolgó un televisor de la pared y desapareció.

El presidente de la asociación de vecinos de Oza-A Gaiteira-Os Castros, Paulo Sexto, considera que se trata de uno más de una pequeña serie de robos que viene afectando a la zona de A Gaiteira desde hace meses. Sería bueno, para el representante vecinal, que volviese la Policía de barrio «porque es un elemento disuasorio tanto para los robos como los trapicheos». Mientras, exige mayor presencia y vigilancia.

El último suceso ocurrió la madrugada del martes en la calle Ángela de Soto, donde delincuentes intentaron acceder a un mesón. Rompieron la verja y forzaron la puerta, pero ahí se quedaron. Se supone que se sintieron observados y huyeron. También se produjeron en los últimos meses robos en algunos garajes de la zona y trasteros.

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