Las uñas «nails» lo inundan todo

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

Imagen de archivo de una profesional realizando una manicura
Imagen de archivo de una profesional realizando una manicura MARCOS MÍGUEZ

En Coruña todo son «nails», en ese furor por el acrílico, el gel y la semipermanente, que nos ha dado otro tinte estético

13 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Los que hayan leído a Eduardo Mendoza se acordarán de ese magnífico libro Sin noticias de Gurb, en el que el extraterrestre Gurb desaparecía de Barcelona convertido en Marta Sánchez, lo que le daba la oportunidad al narrador de ir contando la transformación de la ciudad antes de aquel furor olímpico del 92. Esa presencia de Gurb en Marta Sánchez no puedo dejar de verla, y, como ella es coruñesa, cada vez que viene aquí pienso en ese extraterrestre que se ha apoderado de la cantante y repasa, como en la novela de Mendoza, los recovecos de nuestra Coruña a lo largo de décadas. Marta Sánchez-Gurb, si se pasea ahora por nuestras calles, se habrá sorprendido seguro de ver que allí donde existían zapaterías —negocios que han ido a menos— hay ahora tiendas de carcasas de móvil, y, si bien verá a los coruñeses leyendo La Voz o tomando un chocolate en Bonilla, se quedará flipada con el aumento de los locales en los que te hacen las uñas. Aunque esa extraterrestre no sé si entendería que las uñas ahora se llaman nails. En Coruña todo son nails, en ese furor por el acrílico, el gel y la semipermanente, que nos ha dado otro tinte estético. Y eso que las peluquerías no son pocas. Tendríamos que hacer el ránking de qué negocio triunfa más: si hay más peluquerías que bares, o un estudio de cuántas peluquerías nos corresponden por habitante. Tal vez ese sea un buen medidor del modus vivendi de una ciudad, igual que el tipo de yogures que ofrece un supermercado nos puede hacer reflexionar sobre la evolución de una sociedad. En la Coruña de hoy la ropa convive con el pescado en la plaza de Lugo y ya no hay rastro de quioscos ni de aquellos estancos a los que íbamos en busca de sellos para echar las cartas en el buzón. Pero hemos ganado uñas como garras y pezuñas de perros, que en la Coruña de hoy lo llenan todo.