Inaugurada la exposición en memoria de los marineros del Barrio da Zoca, de A Coruña

Álvaro Lama / A. A. A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Marcos Míguez

La muestra, que cuenta con 11 paneles y decenas de piezas históricas, estará disponible hasta el 9 de agosto en el recibidor del Centro Ágora

17 jul 2026 . Actualizado a las 21:54 h.

Una exposición en memoria del Barrio da Zoca, con fotografías, documentos y objetos cedidos por los vecinos que reconstruyen la historia de los marineros de San Pedro de Visma, se inauguró este viernes en el Centro Ágora. Los asistentes pudieron contemplar los 11 paneles y las decenas de piezas históricas con las que cuenta la muestra, desde maquetas de barcos y redes de pesca hasta zuecos de madera y colecciones de agujas para atar aparejos.

El primero de los tableros expuestos explica el año de nacimiento del barrio (década de 1950) junto al origen de su nombre, que proviene de lo característicamente ruidosos que eran los zuecos de madera que solían usar los pescadores que allí vivían. En los siguientes paneles se esclarece el estilo de vida de los residentes de la zona, así como sus espacios comunes, su alma matriarcal, su memoria compartida y los juegos y deportes que solían practicar, destacando el Batallador S.D. como club histórico del fútbol base coruñés. En uno los tablones también se pone de relieve el riesgo de la profesión: se reproduce una página de La Voz de Galicia del año 1968 con la noticia de la desaparición del pesquero 2.º Monte San Pedro, que se había hecho a la mar para pescar en Cedeira.

La alcaldesa, Inés Rey, acompañada por la concejala Nereida Canosa, definió la exposición como algo que «nos convida a lembrar, coñecer, e sobre todo, recoñecer a historia do Barrio da Zoca e de todos aqueles que o construiron». Y añadió, aparte del inmenso mérito de los marineros, recordó «ás mariñeiras, a todas esas mulleres que deixaron unha profunda pegada no barrio, mulleres pescadoras, redeiras, vendedoras de peixe... as que estaban sempre alí».

Conversaciones de vecinos llenas de recuerdos, emoción y anécdotas inundaron el recibidor del Ágora, que fue testigo de un auténtico sunami de nostalgia por parte de sus visitantes. Padres con hijos, abuelos con nietos... todos estaban invitados al festival de añoranza en el que se convirtió el edificio público dedicado a la cultura y al ocio.