Madres e hijas
Este verano estábamos en un chiringuito playero cuando llega una furgoneta. Sale una mujer, abre el portón del vehículo y carga con una cesta llena de lechugas. Dentro de la furgoneta dos ancianas saludaban a los que pasaban por la acera. Su cara risueña transparentaba esa calma de saberse atendidas y queridas. Ayer, en un taller de Arteixo la costurera tenía a su madre en silla de ruedas. La mujer acaba de ser operada pero «no le duele nada y aquí está encantada». Eliminaba hilvanes. Nos miraba y se sonreía. Grandes padres, amor (sin ñoñería) conciencia y responsabilidad. Marisa Rodríguez. Arteixo.
Mi paciencia se agotó y no me concedieron la subvención
Hace un año y pico fui a la oficina de subvenciones de Monforte, para solicitar una ayuda para instalar en mi casa aire acondicionado. Desde el minuto uno se me dijo que cuando se abriera el plazo avisarían a las personas que presentaran solicitudes. No es así. Después pregunté si eran complicados los trámites para solicitarla y la respuesta fue la siguiente: «Eso te lo tramitamos nosotros». Tampoco fue así. Pregunté qué probabilidades tenía de que me la concedieran. La respuesta fue: «Un 99 %». Contrato una empresa de instalación a la que ya de entrada le piden una memoria del proyecto y presentar planos, gasto que asumo yo, cuando, el arquitecto de la oficina pública me había dicho que se encargaban de todo. Resumiendo, me metieron en unos gastos económicos importantes, en un tiempo de espera de más de un año cuando no tenían intención de concederme la subvención. Ahora me dicen que no cumplo los requisitos. Hoy llamé por teléfono para informarme y la respuesta fue: «Nos estás molestando con tus llamadas». Solamente les pregunté cuándo se abría el plazo de acceso a las ayudas. Sergio López. Monforte de Lemos.