Un billete de transporte total

Los atisbos de intermodalidad que empezamos a observar en A Coruña con los buses urbanos y metropolitanos suenan solo a brotes verdes


Una persona que vive en París o en su área metropolitana paga 827,20 euros al año (69 al mes) por un carné que le da acceso ilimitado a todo el transporte regional. Por ese dinero, cualquier parisino puede moverse libremente en bus urbano y metropolitano, metro y RER, que funciona como un metro rápido por el centro de la ciudad y como tren regional cuando sale de la urbe. A estos medios puede subirse las veces que quiera cada día durante todo el año, combinándolos como más le convenga. Una persona que vive, por ejemplo, en Saint Germain en Laye, que es una zona residencial a 20 kilómetros de París (distancia similar a la que hay entre A Coruña y Betanzos), puede coger el RER en la estación con una frecuencia de tres minutos en hora punta. En 20 minutos estará en la plaza de la Ópera, allí podrá conectar con el metro o coger cuantos buses necesite para llegar a su destino. Todo con un billete y con transbordos sin límite.

Un detalle importante: de esos 827,20 euros anuales que paga este parisino, su empresa le devuelve la mitad si usa el transporte público para ir a trabajar, así que en realidad desembolsa 413,60 euros al año (34,5 al mes). Por su parte, un estudiante paga 250 al año, y hay también descuentos especiales para discapacitados, jubilados… El sistema es similar en otras ciudades francesas más pequeñas y más parecidas a la nuestra, muchas veces sustituyendo el metro por el tranvía.

Me parece que los homeopáticos atisbos de intermodalidad que empezamos a observar en A Coruña con los buses urbanos y metropolitanos suenan solo a brotes verdes cuando uno sale a ver lo que hay por ahí fuera. Nuestra ciudad no tiene metro ni RER, pero sí un tranvía muerto y un tren de cercanías que funciona casi como en el siglo XIX. El día que un residente en Betanzos o en O Burgo, por poner algún ejemplo, pueda coger el tren con unas frecuencias razonables, cambiar al bus urbano al llegar a San Cristóbal y transbordar a otros en Cuatro Caminos, todo con el mismo billete y sin límite de uso, empezaremos a hablar de transporte público de verdad y mucha gente dejará el coche.

¿Qué hace falta para eso? Importar los mejores ejemplos y que aparezca un gobierno local que priorice de verdad este asunto, busque otros acuerdos con Administraciones, negocie con las concesionarias y subvencione el sistema para que funcione. A Coruña es un pequeño istmo estrangulado en el que no caben más coches, y la única manera de sacarlos de la ciudad es con un transporte público de primer nivel, extraordinario, asequible, rápido y frecuente. Y eso significa dinero, voluntad política y una prioridad presupuestaria radical que ningún gobierno municipal ha asumido hasta la fecha.

Por CrÓNICAS coruñesas

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Un billete de transporte total