Jesús Vázquez: «Mis amigos me dicen que soy muy pesado con las filloas, que haga otra cosa»

El gallego regresa con su perfil más dulce, un reto pastelero y televisivo. Está muy satisfecho con esta experiencia, pero no sabe mentir, «a mí lo que me pone es el directo». Como él, claro y sincero, hasta cuando confiesa lo mal que lo ha pasado últimamente


Dice que la necesidad le ha hecho defenderse bastante bien en la cocina. La tortilla de Betanzos y las filloas están entre sus especialidades, y aunque él no se cansa de hacerlas, pese a que se quema los dedos, sus invitados no piensan lo mismo. Jesús Vázquez (Ferrol, 1965) está estos días con las manos en la masa, se ha puesto al frente de Bake Off, un reality de pastelería en el que los concursantes tendrán que ir superando los dulces desafíos que les pondrá el jurado.

-Dicen que en el mundo de la pastelería muchos son los llamados y pocos los elegidos.

-Porque es un mundo más sofisticado, más complicado y técnico de lo que yo creía, no solo tienes que tener talento sino conocimientos... al final todo el mundo aprende, pero a diferencia de la cocina donde uno más o menos se defiende... Estás haciendo un pollito, le echas un chorro de vino, o dos, una cebollita o dos, y sin embargo, la pastelería es casi una ciencia exacta que es lo que la hace tan entretenida e interesante, tienes que manejar tiempos de cocción, cantidades exactas, porque cualquier fallo te arruina un postre de tres horas. Es muy excitante y es como un desafío, como ponerse a prueba, por eso creo que hay tanta gente apasionada de la pastelería, y ahora empiezo a entender por qué, aparte de por lo ricos que están los postres.

-De tus palabras deduzco que no estás entre los elegidos...

-No mucho, aunque hago mis pinitos en el programa, me he ido soltando y haciendo algunas cosas, también para demostrar a la gente que no tienes que ser un experto y que hasta un negado como yo para la pastelería consigue hacer cosas con resultados sorprendentes. Y esto es una primicia, ya que somos paisanos, en el programa hago filloas, que eso sí lo sé hacer.

-Eso he leído, filloas, torrijas y algo más...

-No me acuerdo, pero son las cosas que yo he visto hacer a mi madre desde que era niño allí en Galicia.

-Pero tienes paciencia, ¿levantas un buen plato?

-Me da cosa sobre todo por los dedos, porque yo soy de los que les doy la vuelta con los dedos, que es la forma tradicional, porque si empiezas a utilizar cubiertos se rompen. Cuando llevas 10 o 12 los tienes destrozaditos, medio quemados, pero bueno, tampoco es que haga filloas para un regimiento, hacemos un par de ellas para cada uno, ocho, diez... ¡y ya!

-¿Eres de los que deja hueco para el postre?

-Yo creo que los postres es como todo... Si tú te pones ciego de dulce todos los días de la semana y estás tirado en el sillón, evidentemente es malo. Pero si llevas una vida sana, haces deporte, una dieta equilibrada, pues porque un sábado, un domingo, o un día que sales a comer, una fiesta o simplemente que te quieras dar un capricho porque te lo mereces, pues está muy bien tomarse un postre, y saborearlo, disfrutarlo y gozarlo. En el fondo no puedes estar toda la vida machacándote, tienes que darte pequeños premios porque son buenos para la mente e incluso para el cuerpo.

-Pero si vas a cenar ¿qué llevas: postre o vino?

-He hecho las dos cosas, lo mismo te llevo unas trufas que una botellita de vino, no lo tengo premeditado, depende de la persona, si sé que es más golosa, igual me tiro más al dulce, unos bombones o unos macarons... Pero sí, sí, muchas veces regalo postres cuando me invitan a comer.

-Parece que cocinar se te da algo mejor, que has cocinado mucho. No hay como que no quede más remedio, ¿verdad?

-Exacto, por suerte me crie en muy buenos fogones, no es que quiera hacer patria ni presumir, pero en Galicia se come muy bien y mi madre era una grandísima cocinera, y a mí me gustaba muchísimo desde niño estar con ella en la cocina viéndola hacer de comer. Todo lo que he aprendido, empezando por la famosa tortilla de Betanzos, que también me sale muy bien, pues las primeras se las vi hacer a ella. Eso se me da muy bien, luego cuando me fui de casa, al principio sobre todo que yo estaba tieso, no solo no tenía a nadie en casa que me ayudara o me cocinara, sino que tenía que hacer un poco de economía para ver qué podía comprarme y con eso qué podía cocinar, y ahí se te agudiza el ingenio. Durante muchos años yo he cocinado, ahora ya hace algunos años que afortunadamente puedo permitirme tener a una persona en casa que se dedica a esas labores.

-¿Ya no cocinas?

-Sí, los domingos que no hay nadie en casa y estamos Roberto y yo solos o los sábados por la noche muchas veces me pongo y digo: ‘¿nos hacemos una tortillita?’. Y me pongo en los fogones, porque a mí sí me gusta ese rato, te pones una copita de vino, musiquita... Y ahora lo que voy a tener es que hacer postres.

-Es lo que te van a pedir.

-Ya me lo piden, cada vez que viene alguien a casa me dicen: ‘Bueno, ¿pero nos harás tú el postre?’. Y yo: ‘Sí, sí. ¿Unas filloas?’. Y me dicen: ‘No, otra vez no, queremos uno nuevo’.

-«Bake Off» parece muy divertido, pero confiesa, ¿no echas de menos el directo?

-Hombre, a mí el directo me pone muchísimo, para qué nos vamos a engañar. Soy muy malo mintiendo. Espero volver pronto, pero me ha gustado mucho probar otra experiencia porque los tiempos son muy diferentes, ellos cocinan de verdad y hay que estar como el médico de guardia, con las cámaras esperando a que pase algo, que a uno se le queme, que discuta con el de al lado porque le ha robado el azúcar, que el otro le ha metido en la nevera su postre. Ratos en los que están concentrados cocinando, y tienes que hacerte con esos ritmos.

-No te gusta estar parado, de hecho este programa surgió entre otros dos, pero esta profesión es así y en tu caso sabes que va a sonar el teléfono.

-Hombre, sí, a día de hoy tengo un contrato de larga duración con Mediaset, me tienen que amortizar, y a mi jefe que es un gran empresario no le gusta tener a la gente cobrando sin trabajar, pero a mí me gusta menos todavía. Me encanta tener esta tranquilidad de tener un horizonte por delante de trabajo y económico desahogado, pero prefiero estar trabajando. Casualmente hoy me he reunido para decir: venga, esto ya está en marcha, qué es lo siguiente, y estamos empezando a darle vueltas a nuevas cositas, que en breve se anunciarán. Me gusta estar ocupado, porque aunque me gusta mucho mi vida, el trabajo es muy importante para estar centrado y equilibrado, para que luego el ocio se disfrute más y tenga sentido, porque si no llega un momento que ya has viajado, ya has subido, ya has bajado, ya has visto a todos tus amigos, todas las series... y te sobra tiempo.

-Cuando dejas de hacer un programa, ¿te da cosilla verlo?

-Sí, un poquito. Es que prefiero no verlos, pensar en lo que tengo delante que estar mirando lo que ya no voy a hacer, lo que no es mío, que pertenece al pasado. En general, no me gusta verme a mí mismo en los programas cuando los hago yo, me da cosita verme, me veo todos los defectos, digo: ‘Aquí podía dicho esto mejor’. Y Roberto, mi marido, me dice: ‘Hijo, ponte a ver la tele como un espectador’. Pero es que no puedo, es que yo estoy dentro, al otro lado. Es un defecto, supongo, de los que hacemos tele, que cuando nos vemos, nos analizamos, igual en el cine a los actores les pasa lo mismo...

 

-Cuando pensábamos que estabas en un momento tranquilo y feliz, nos encontramos este titular: «Acabo de salir de mi peor pesadilla».

-Lo siento porque es una revista con la que tengo buena relación, y he hecho miles de entrevistas y he salido muchas veces en su portada, y el otro día se lo dije: ‘Esto es como de sensacionalismo antiguo, y habéis sacado de contexto un titular por el que la gente me ha llamado asustada’. Si no lo lees, te asustas.

-Que conste que no dormir es lo peor que te puede pasar.

-Claro, es que es una pesadilla cuando estás ahí en la cama y pasan las horas, hasta que un día dije: ‘Basta’. Yo soy muy feliz en mi vida y las noches era lo único que me estropeaba el día. Fui a un especialista en trastornos del sueño y me ha hecho una terapia...

-Muy estricta, ¿no?

-Al principio lo parece, pero luego te acostumbras, porque funciona bastante bien. Para mí quitar la tele de la habitación fue una tragedia, porque yo llevo toda mi vida viendo la tele en la cama por las noches, y dije: ‘Pero, ¿cómo voy a dormir? Si no puedo dormir con la tele, ¿cómo voy a dormir sin ella?... No leer en la cama, a pesar de que yo creía lo contrario, por lo visto sí activa una parte del cerebro...

-No mirar el móvil después de las ocho de la tarde. ¿Te ha costado?

-Eso no me cuesta tanto. También me aconsejaron no ver tertulias políticas a partir de una hora, yo que soy una persona comprometida políticamente, y me preocupa la situación, sobre todo la actual del país... pero me dijo: ‘Quítate todo eso’.

-¿Te ha funcionado?

-Bastante bien, me duermo, antes iba a la cama con miedo, y diciendo: ‘Ahora verás, voy a estar una hora leyendo, otra viendo la tele...’. Y no me dormía. Ahora sí, porque también te enseñan a eso, a no anticipar, a decir por qué no me voy a dormir, pues prueba que igual sí, cuando te entre sueño en el salón viendo la tele o se te cierren los ojos, te vas a la cama y te duermes.

-¿Te ha pasado factura el estrés o fue casualidad?

-No sé las razones, desde niño he tenido el sueño bastante ligero, y supongo que también ha influido adónde me ha llevado la vida y a lo que me he dedicado. Si eres una persona que no concilias bien, esta profesión tiene mucho estrés, mucha adrenalina...

-Pero no eres de fiestas, llevas una vida tranquila...

-Ahora sí, pero también he llevado una vida bastante más desordenada cuando era joven.

-Pero te ha venido muchos años después...

-Porque los malos hábitos para el sueño se van cronificando y va aumentando, y cada vez uno duerme peor... Oye, al final estamos dando una charla sobre el sueño...

-Hay muchas personas que se sienten identificadas contigo.

-Muchísimas. Es lo que te iba a decir que, aunque estemos aquí dando una conferencia sobre el insomnio, yo sé que hay millones de personas que ahí fuera tienen problemas para dormir. Les animo a que busquen profesionales que les pueden ayudar con terapias, puede ser la mía, o igual les dan otra cosa, pero que busquen ayuda porque se pasa muy mal cuando no se duerme. Repercute en tu vida en general, estás de mal humor, cansado, rindes menos, estás irritado, trastoca mucho la vida...

-Lo sé, no duermo por otras razones y es muy duro.

-Sí, yo fui un niño de los que no dormía y el primer año de mi vida, dormía todo el día y lloraba toda la noche. A mi madre casi la mato. Un día empecé a dormir y mi madre se pasó toda la noche despierta pensando en que me había muerto, no podía creerse que no llorara. El primer día se acercaba a la cuna cada media hora: ‘no ha llorado, a este niño le pasa algo’, y mi padre: ‘Vete a dormir, ¡aprovecha!’

-Acabamos de pasar el 8-M, es muy satisfactorio ver mucho que en la cocinas de hoy en día ya hay tantos hombres como mujeres.

-Muchísimos, la cocina precisamente es uno de los reductos que haciendo una cosa que tradicionalmente lo hacían las mujeres, también le gusta mucho a los hombres. Es de las cosas a las que los hombres se han incorporado antes como corresponsables, de las que menos les ha costado asumir... A mi padre le encanta cocinar. Ahora ya no cocina que está muy mayor, pero le encantaba y cocinaba para todos nosotros. Digamos que en la cocina es uno de sus sitios en los que se han encontrado menos diferencias.

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