El encargado de la Estrella llevaba días siendo vigilado por la banda

Sospechan que los ladrones recibieron un chivatazo sobre las costumbres de la víctima


a coruña / la voz

Desde que se perdieron entre el tráfico subidos a una moto presumiblemente robada, nada se sabe del paradero de los tres malandros que el lunes a primera hora atracaron al encargado de la cervecería Estrella Galicia, en Cuatro Caminos. Por su modo de operar, rápidos y contundentes, se trata de una banda experimentada en este tipo de atracos. No son delincuentes comunes o de medio pelo, según la brigada de Investigación de Delincuencia Especializada que se ocupa de los delitos contra el patrimonio. Estos ladrones «saben lo que hacen y preparan sus golpes a conciencia», añaden. «No parece que sea la primera vez que hacen algo así», sospechan.

Los investigadores tienen claro que los delincuentes vigilaron durante los días previos a la víctima. Y que contaban con una valiosa información, pues sabían que los lunes por la mañana el encargado acudía a pie a ingresar el dinero recaudado durante todo el fin de semana. La policía no descarta que haya una cuarta persona involucrada, que sería la que pudo dar el chivatazo. En el argot policial se les conoce como informantes. Proporcionan datos valiosos a los cacos a cambio de un porcentaje del botín, que en este caso alcanzó los 40.000 euros. ¿Cómo podían saber los asaltantes que era el encargado del negocio quien ingresaba la recaudación en el banco? ¿Cómo conocían la hora y el día?

Transcurrió todo muy rápido. Sobre las 11.00 horas. Minutos antes de la apertura del establecimiento. Cuando todavía no habían llegado los vigilantes jurado que custodian la puerta a diario. Otro dato importante que conocían los ladrones. Mientras uno de ellos aguardaba a los mandos de una moto encendida, los otros dos irrumpieron frente a la víctima. Uno de ellos le apuntó con una pistola, exigiéndole la entrega de la bolsa. Como el hombre, que había hecho eso mismo durante los últimos años sin problema alguno, se resistió, fue cuando lo golpearon con fuerza en la cabeza con la culata del arma. Cayó al suelo, los cacos cogieron el botín y se montaron en la moto. Los tres, con gorros de lana pero con la cara al descubierto, abandonaron la escena a la carrera, sin respetar semáforos. Posiblemente, creen los investigadores, muy cerca del lugar se separaron y cada uno de ellos pudo emprender la huida por su cuenta. 

Asaltos de camino al banco

Este tipo de robos parecían olvidados en la ciudad. Salvo algún suceso aislado, los atracos a encargados de negocios en su trayecto al banco para ingresar la recaudación del día eran, hace cinco años, uno de los delitos más repetidos. Muchos delincuentes se habían especializado en estos asaltos «porque el golpe es rápido y reporta buenas cantidades de dinero». En diciembre del 2008 se registraron 14 asaltos a cajeras de supermercado cuando se dirigían a la entidad bancaria.

Las principales víctimas eran ellas. En aquellos años, la mayoría de los negocios encomendaban a sus trabajadoras el ingreso bancario. Los delincuentes solo tenían que vigilar los movimientos un par de días antes y actuar. Generalmente, según fuentes de la brigada de Investigación de Delincuencia Especializada, prefieren no causar graves daños a la víctima para que, en caso de ser detenidos, aliviar el castigo. El delito de robo con intimidación, como es el caso, es castigado con penas que van de los tres a los cinco años. Todo depende del grado de la lesión causada al perjudicado.

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Atracan al encargado de la cervecería Estrella Galicia de Cuatro Caminos Dos hombres lo abordaron y le arrebataron el dinero tras propinarle un golpe en la cabeza

Hablan desde la cervecería: «Es la primera vez que nos ocurre algo así en 40 años»

La calle está flanqueada por la Jefatura Provincial de Tráfico, en un extremo, y por la Audiencia Provincial en el otro. Concepción Arenal es una vía «con movimiento», describen sus vecinos, y «pacífica», insisten los dependientes de los negocios. «Desde que trasladaron los juzgados a Tabacos hay más trajín. Cuando escuché los gritos pensé que era una pelea entre testigos», comenta María Barbeito, de Muebles Benigno. El atraco se produjo delante de su escaparate. Ayer fue a trabajar «tranquila. Fue un hecho puntual y planeado. Yo nunca me imaginaría que iría con tanto dinero», dice.

En la cervecería los clientes opinan. «Todos los días saliendo con la bolsa.... yo sabía que le iban dar un palo», asiente Geni. «Saben que aquí se genera mucho dinero», añade Marciano González. «Tendría que ir un guardia de seguridad o un compañero con el encargado al banco», opina Emilio.

Detrás de la barra, en la cervecería, no hacen declaraciones. Solo reconocen que se trató de un hecho excepcional. «Es la primera vez que nos ocurre algo así en 40 años», confiesan. Su compañero Paco, el encargado agredido, todavía tardará unos días en reincorporarse. «Es la vida cotidiana en las ciudades», desliza Miguel Rodríguez, que se patea la calle vendiendo cupones de la ONCE. Loli, de la cafetería A Palloza, no quiere generalizar: «Cosas que pasan». Santiago Martínez, de La Tatuajería, o Lorena Fernández, de la inmobiliaria pegada a la Estrella, coinciden: «Es una buena zona». María Barbeito sí desliza una queja: «Antes pasaban por aquí algún policía local. Ahora ni eso».

Atraco en la cervecería Estrella Galicia: «Le golpearon la cabeza con la culata»

f. molezún / m.méndez / t. rivas

Testigos del robo al encargado aseguran que los asaltantes llevaban una pistola

«Sabían a lo que iban». Esta es una de las frases que más se repitieron ayer en la cervecería Estrella Galicia en Cuatro Caminos. Clientes, vecinos y también curiosos no hablaban de otra cosa. Un botín que puede rondar los 40.000 euros, según los testigos -toda la recaudación del fin de semana del puente de diciembre-, en un atraco a mano armada, a plena luz del día y a cara descubierta.

Pasaban pocos minutos de las once, hora de apertura de la cervecería, cuando el encargado salió del portal contiguo -donde tiene sus oficinas Giste Cervecera- para ingresar el dinero en el banco. «Una moto estuvo aparcada justo enfrente desde las diez de la mañana. Me llamó la atención porque la Yamaha no tenía matrícula. Había un hombre montado y otros dos rondado por la calle. Cuando salió el encargado de la Estrella aparecieron de pronto y lo abordaron. Le golpearon en la cabeza y le arrancaron la saca. El que estaba en la moto la encendió, se acercó, se montaron y marcharon los tres. El encargado gritó que los pararan, que le habían robado, pero la gente, al ver el arma..., se asustó», precisa Pablo.

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