Adiós a las pipas de El Patio

Arturo Fernández, que lleva desde 1981 al frente del legendario bar de la Ciudad Vieja, se jubila y el próximo sábado cierra el negocio por el que pasaron generaciones de coruñeses


¡Cuántos recuerdos! Lo pasábamos pipa. Es el Patio más concurrido de la historia. Un sorprendente rincón andaluz en la Ciudad Vieja donde los chavales pagábamos 175 pesetas por una copa a principios de los noventa. A euro el cubata. No subió tanto. Ahora despachan un Jägermeister con Red Bull por 2,50. Arturo Fernández Esparís, que lleva desde 1981 al frente del negocio, se jubila. El 26 de enero cerrará este bar de la calle Zapatería donde abrevamos generaciones de coruñeses. «Al principio dábamos tapas, bocadillos... Empezó a llenarse de soldados. Nuestro fuerte fueron las copas. Recuerdo aquellos tiempos de Casa Estrella, Hydra, Ítaca...», relata Arturo. Aún hoy, cerca del cierre o del traspaso, sigue siendo un local de referencia para algunos universitarios y muchos le llaman el bar de las pipas. ¡Cuántas toneladas se habrán consumido allí! Facundo debería levantar un monumento en este lugar. Lo más curioso es la decoración. La razón es que hace medio siglo algún emprendedor enamorado del sur decidió abrir allí un tablao flamenco. ¿Saben cómo se llamaba el negocio? Solo podrán responder catedráticos de coruñesismo de cierta edad. El Cortijo del Caballo Blanco era el nombre del local, que no tuvo mucho éxito y se convirtió a los pocos meses en El Patio. «Quiero agradecer a la gente tantos años de cariño. Me gustaría alquilárselo a alguien que le guste esto», me comenta mientras me fijo en el futbolín, la cabeza de toro, el escudo del Betis... Dice que fue él quien puso de moda el famoso Cerebrito y un bocata que tuvo mucho éxito, la Antorcha. Nostalgia.

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