Las olas pueden con las dunas de Riazor

El período del oleaje, más que su altura, explica la virulencia de su impacto. INCIDENCIAS: El muro que se derrumbó en el parque de Oza ya había tenido desprendimientos

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La arena de las dunas cubre el paseo marítimo Las olas barren las barreras de contención que llegan hasta la carretera

La fuerza de las olas ha podido una vez más con la barrera de arena dispuesta en Riazor (A Coruña). El oleaje ha barrido las dunas levantadas desde la zona de Catalinas hasta el Hotel Riazor, la franja que suele ser más frágil dentro del arenal coruñés por ser la más expuesta. La coincidencia con la pleamar, a las 06.45 horas, deshizo el muro de contención. 

Los operarios municipales trabajaron desde primera hora de la mañana despejando el suelo del paseo. Además de destruir la barrera de arena, el impacto de las olas la lanzó contra la vía peatonal, cubierta por la arena

La mañana ya se sabía que iba a ser complicada. El litoral de la ciudad estuvo en alerta naranja. El mar de fondo dejó olas de hasta 7 metros de altura. Una situación que se mantuvo, según informa Meteogalicia, hasta las 15.00 horas. 

El período, no la altura

Sin embargo, la virulencia del impacto del mar no se pensaba que sería tal este lunes. «Polo nivel de aviso, non se agardaba que as ondas fixesen tanto dano, que a situación fose a que estamos a ver a esta primeira hora da mañá. É algo que está por ver, o que semella é que a altura non foi a causa», adelanta Juan Taboada, de Meteogalicia.

El meteorólogo apunta a otro motivo: el período de las olas. «Cando o período das ondas é máis longo, cando chegan máis separadas do normal, é cando traen máis enerxía», detalla Taboada. El aviso naranja, recuerda, implica olas de entre 5 y 8 metros, «e, esta vez, quedámonos por debaixo dos 8 metros».

La ola más alta

«A onda máis elevada foi ás 04.00 da madrugada, de 7,27 metros, como rexistrou a boia de Puertos del Estado en cabo Vilán. Ás 10.00 horas xa son de 4,92 metros. Ás 06.00 horas a altura significativa (a media do terzo de ondas máis altas) nesa boia era de 6,5 metros», cuenta el meteorólogo de la agencia gallega.

En Riazor no hay boya de Puertos del Estado, continúa, pero sí se hace en la entrada de la ensenada una estimación de la propagación de las olas. «Aquí, na boca da baía de Orzán e Riazor, foi de 5,3 metros de alto», muestra Taboada.

La borrasca tiene nombre: Daniel

La AEMET ya ha nombrado a la borrasca como Daniel. La Agencia Española de Meteorología «bautiza» a las más importantes y se espera que en este caso deje rachas de viento de entre 80/90 kilómetros por hora. Pero, en Galicia, «a peculiaridade da borrasca deste luns é que apiques deixa refachos fortes», dice Taboada. 

Este lunes todo el litoral gallego estuvo con aviso naranja hasta las 15.00 horas. Por la tarde el aviso bajó de intensidad y será amarillo. El martes será, según apuntan desde Meteogalicia, el mejor día de la semana. Una jornada de transición en la que bajarán las temperaturas. 

Lo peor, en cuanto a precipitaciones y viento, se espera para el miércoles y el jueves. La inestabilidad por el tren de borrascas que cruzan el Atlántico parece que se va a prolongar hasta Navidad. «A partir do mércores os ventos soprarán con moita forza. A situación será bastante complicada de mércores a domingo», pronostica Taboada. 

Cuencias fluviales

«Las lluvias registradas hasta el momento harán aumentar las posibilidades de desbordamientos en las cuencas de los ríos», destaca en su portal web el 112.

«Así lo indican los sistemas de observación y control de Augas de Galicia, en colaboración con Meteogalicia, y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, por lo que la Xunta de Galicia mantiene activo el Plan Especial para el Riesgo de Inundaciones en Galicia (Inungal) en fase de alerta», añade el 112. 

Las olas de Riazor llegan directas desde Groenlandia

m. méndez
groenlandia

Las dunas son una fórmula para disipar su energía en una ensenada sin barreras naturales

Todavía se acuerda. Fue en una madrugada de 1995. Eduardo Toba, uno de los artífices del paseo marítimo de A Coruña, era entonces el jefe de la Demarcación de Costas. «En medio de la noche hubo que llamar a las máquinas para empezar a levantar dunas», recuerda. Esa fue la primera vez que se echó mano de este recurso. «Son un disipador de la energía de las olas. Es, de hecho, el efecto que ejercen las playas con su arena. Cada vez que se rompen por acción del oleaje hay que aprovechar la bajamar para recomponer estas cadenas dunares», defiende el ingeniero de Canales, Puertos y Caminos.

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Las olas pueden con las dunas de Riazor