El comité de empresa de Alu Ibérica reclama a Inspección de Trabajo que investigue la compañía

Los trabajadores no se fían del nuevo dueño de la fábrica y sospechan que no sea solvente


La Voz

El comité de empresa de Alu Ibérica en A Coruña ha presentado una denuncia ante la Inspección de Trabajo de Galicia por la situación «excepcionalmente crítica» en la que se encuentra la fábrica, en la que están «observando un sabotaje en la misma empresa» que está «a punto de entrar en un colapso productivo».

Juan Carlos López Corbacho, presidente del comité, ha pedido que la inspección intervenga en la empresa tras las sucesivas ventas de Alcoa al fondo inversor Parter y de este al Grupo Riesgo porque «la materia prima está bajo mínimos históricos», «hoy apenas había fuel para poder trabajar hasta el domingo» y «a día de hoy no sabemos si vamos a cobrar este mes».

Los trabajadores sospechan que el nuevo dueño de la fábrica no tiene solvencia y con esta acción el comité quiere anticiparse y poner en conocimiento de Inspección de Trabajo sus sospechas. 

Por otra parte, también están planificando movilizaciones para mostrar su malestar. Así, estudian realizar una en coche la próxima semana, aunque todavía faltan concretar los detalles. Desde el comité de empresa comentaron que «vamos a comenzar a manifestarnos en la medida que el estado de alarma nos permita hacerlo. Hay que empezar a hacer ruido».

El Grupo Riesgo dice que la concentración del comité de empresa en A Coruña es ilegal

Ante la denuncia de los comités de empresa de las plantas de A Coruña y Avilés de Alu Ibérica ante Inspección de Trabajo, el Grupo Riesgo ha respondido apuntando que «las responsabilidades de la situación actual de la planta deben ser dirigidas a Alcoa, propietaria de las mismas en los últimos años. Grupo Industrial Riesgo entró a gestionar las plantas el pasado abril con un proyecto de futuro».

Asimismo, la firma asegura que la concentración del comité de empresa en A Coruña es «ilegal, no había sido comunicada previamente a la empresa conforme al convenio. No tiene permiso de la autoridad y contraviene las medidas de seguridad impuestas por las autoridades durante el estado de alarma. Ante semejante cúmulo de irregularidades, la compañía ha tenido la obligación de llamar a la policía para restablecer la situación y para garantizar la seguridad de los trabajadores que acudían a la planta para desarrollar su trabajo».

Sin embargo, el presidente del comité de empresa afirma que fue él quien solicito la presencia de las fuerzas del orden, llamando a la Subdelegación del Gobierno «al mismo tiempo que ponía en conocimiento de la Inspección de Trabajo los hechos, para que tomen las medidas necesarias ante la prohibición de la entrada de los trabajadores a la planta para participar en la concentración asamblearia informativa e, incluso, la prohibición de entrada y salida tanto de empleados que terminaban su turno como de los que entraban a su puesto. El impedimento de acceso a la planta se hizo también a algunos representantes de los trabajadores».

Por otra parte, el Grupo Riesgo comenta que tras la situación que se ha encontrado a la hora de tomar el control de la empresa, «se ha solicitado una auditoría independiente para analizar la gestión de anteriores propietarios de las fábricas con el objetivo de asegurarnos de que la misma se haya llevado a cabo acorde a la buena fe y el respeto de los compromisos».

La compañía afirma estar dispuesta a que se lleven a cabo las investigaciones «a todos los niveles» no solo desde el inicio del período de Grupo Industrial Riesgo, sino «también que englobe etapas anteriores».

Pagos puntuales

La firma aclara que «en ningún momento las nóminas de los trabajadores se han visto comprometidas. Los pagos se han realizado escrupulosamente, independientemente del cumplimiento o no de los acuerdos previos de Alcoa y Parter». Además, la empresa desmiente «rotundamente» que haya un colapso productivo en la fábrica: «Actualmente, se encuentra en una fase de evaluación e implementación de nuevos procesos, cuyo objetivo es la optimización de recursos. La situación económica en la que nos hemos encontrado ambas plantas ha obligado a revisar al milímetro las partidas presupuestarias».

El Grupo Riesgo explica que tiene voluntad de continuar con la actividad de las fábricas en A Coruña y Avilés: «Muestra de ello es la convención mantenida por representantes de la empresa con la autoridad laboral la semana pasada, en la que les transmitimos este mismo compromiso».

Por último, la empresa destaca que durante el estado de alarma «se ha llevado a cabo un exhaustivo control sanitario para evitar contagios producidos por coronavirus. Se ha seguido a rajatabla el protocolo elaborado por técnicos especializados del comité de seguridad y salud, que se ha reunido más de media docena de veces en estos meses para hacer un seguimiento del protocolo que se había aprobado previamente en el mes de marzo por el comité de empresa, por lo que no pueden alegarse riesgos de salud ni problemas productivos para plantear conflictos laborales inexistentes».

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