Marineda, tras las huellas de Pardo Bazán en la ciudad que nunca pudo olvidar

Con motivo de su centenario, recorremos los escenarios de novela de la autora y feminista coruñesa

Sus mensajes por el 8M. Las citas de la escritora coruñesa, y pionera feminista, salpican desde hace unos días distintos pasos de cebra de la ciudad, como este, en la plaza de Mina
Sus mensajes por el 8M. Las citas de la escritora coruñesa, y pionera feminista, salpican desde hace unos días distintos pasos de cebra de la ciudad, como este, en la plaza de Mina

a coruña / la voz

«Os personaxes de Emilia Pardo Bazán andan moito polas rúas da Coruña e as súas descricións son moi precisas», cuenta Marilar Aleixandre. La escritora, que acaba de publicar con María López Sández el libro Movendo os marcos do patriarcado (Galaxia), un ensayo sobre el pensamiento feminista de Emilia Pardo Bazán, es también la coordinadora de la programación con la que la Real Académica Galega (RAG) conmemora este año el centenario de la muerte de la autora que hizo inmortal, con sus textos, a su amada ciudad Marineda.

De la mano de sus escritos nos adentramos en la faceta más literaria de la urbe herculina, que desde hace unos días la corresponde con sus citas esparcidas en el asfalto. Sorpresas que podemos ver en cruces como el de la plaza de Mina. Un viaje oportuno ciudad adentro en épocas de límites perimetrales.

«Bazán é un caso interesante. As súas novelas, relatos, contos... practicamente todos están situados en Galicia. Hai algún libro que non, como Insolación, cuxa historia está ambientada en Madrid. Como xa investigou o estudoso Álex Alonso Nogueira, outros escritores desa época, radicados en Madrid pero que non eran naturais de alí, como Benito Pérez Galdós, que era canario, falan e escriben sempre de Madrid. Emilia (A Coruña, 1851 - Madrid, 1921), que foi vivir á capital estatal para seguir coa carreira de escritora, pasaba veráns moi longos, de meses, en Meirás, e as súas novelas máis importantes acontecen en escenarios galegos», detalla Marilar.

En concreto, A Coruña, o según el diccionario pardobazanista, Marineda, tiene un protagonismo especial. Figura, por este orden, en los siguientes títulos. La Tribuna, publicada en 1883, es la primera narración en la que aparece Marineda en su bibliografía. Después vienen la novela breve La dama joven (1885); Apuntes autobiográficos, el prólogo de Los pazos de Ulloa (1886); De mi tierra (1888), un compendio de artículos sobre Galicia; La piedra angular (1891), un alegato contra la pena de muerte que transcurre en la ciudad; Doña Milagros (1896) y, por último, Memorias de un solterón (1911), «o máis feminista dos seus libros», reivindica Aleixandre.

Microcosmos. A diferencia de otros autores que se mudaron a Madrid, como su amante, Pérez Galdós, Pardo Bazán nunca se olvidó ni de Galicia ni de su ciudad, que aparece en casi todas sus novelas.
Microcosmos. A diferencia de otros autores que se mudaron a Madrid, como su amante, Pérez Galdós, Pardo Bazán nunca se olvidó ni de Galicia ni de su ciudad, que aparece en casi todas sus novelas.

De la huida a la morriña

«Emilia escribiu máis de 600 relatos. Continuamente, acontecen en Marineda ou nalgún outro lugar do rural de Galicia. Logo, están os artigos en prensa. Mesmo nas novelas situadas en Madrid aparecen personaxes galegos que senten unha especie de morriña [es el caso de La Quimera]. Galicia é sempre o punto de vista e a evolución de como fala da Coruña é moi curiosa», adelanta Xulia Santiso, la conservadora de la Casa-Museo Emilia Pardo Bazán, ubicada, con la RAG, en el edificio que fue la casa de la escritora en la Ciudad Vieja.

«Esta foi a cidade que a criticou por escribir novelas como La Tribuna ou La piedra angular -pone en contexto Xulia Santiso-. Non se entendía que unha muller da súa posición escribise nin que escribise neses termos, denunciando a situación das cigarreiras da Fábrica de Tabacos ou opoñéndose á pena capital. Marineda foi a cidade da que quixo fuxir para crecer como escritora, para coller novos aires e desenvolver ese monstro que levaba dentro chamado Emilia Pardo Bazán. Unha vez que se vai, vemos un cambio moi fermoso na súas descricións da cidade».

Licencias de escritora

En la ciudad finisecular del XX, y en la de comienzos del XXI, no hay rincón que se le escape. Eso sí, no siempre podemos buscarlos con su denominación presente. Hay cambios inevitables, pero también intencionados. «Non lle da o nome exacto porque o nome exacto significaría non tomarse ningunha licenza, e ela ten a licenza de escritora», aclara Santiso.

La propia Emilia lo explica en su prólogo de La Tribuna: «Quien desee conocer el plano de Marineda, búsquelo en el atlas de mapas privados [...]. Este privilegio, concedido al novelista de crearse un mundo suyo propio, permite más libre inventiva y no se opone a que los elementos todos del microcosmos estén tomados, como es debido, de la realidad. Tal es el procedimiento que empleo [...] para alcanzar la verosimilitud artística, el vigor analítico que infunde vida a una obra».

Sus mensajes por el 8M. Las citas de la escritora coruñesa, y pionera feminista, salpican desde hace unos días distintos pasos de cebra de la ciudad, como este, en la plaza de Mina
Sus mensajes por el 8M. Las citas de la escritora coruñesa, y pionera feminista, salpican desde hace unos días distintos pasos de cebra de la ciudad, como este, en la plaza de Mina

Atlas humano de los coruñeses

Hoy, en su Casa-Museo de Tabernas podemos encontrarnos con el trazado de los dos callejeros, el de doña Emilia y el real. De esta forma, «la cuesta de San Hilario» es la calle de Santa Lucía; la «Olmeda», la plaza de la Palloza; el «Paseo de Filas», los Cantones; la «Sastrería», Panaderas; la «Calle Mayor», la Calle Real; el «Barrio de Arriba», la Ciudad Vieja; el Barrio Bajo», Pescadería; «el Campo de la Horca», donde se practicaban las ejecuciones en su época, la plaza de España. Y, cómo no, el omnipresente «Faro», escrito con mayúsculas, es la torre de Hércules.

Pero, hay otra descripción que es especialmente valiosa. La que Bazán trazó de la sociedad coruñesa. Con personajes que saltaban de secundarios a protagonistas entre sus novelas. Con realidades que daban pie a sus artículos publicados en prensa, ofrece una radiografía que permite conocer las estructuras sociales en un mundo de ficción muy realista.

El escenario. La actual plaza de Tabacos, que Emilia llamaba La Olmeda, es uno de los rincones de la ciudad que ha quedado asociado a la autora por La Tribuna. Sobre sus playas, a San Amaro la describió así: «se extiende redonda, suave, blanca, deliciosa, una playa de arena finísima». En su infancia, contó, «me entusiasmaba coger conchas en la playa de Riazor».
El escenario. La actual plaza de Tabacos, que Emilia llamaba La Olmeda, es uno de los rincones de la ciudad que ha quedado asociado a la autora por La Tribuna. Sobre sus playas, a San Amaro la describió así: «se extiende redonda, suave, blanca, deliciosa, una playa de arena finísima». En su infancia, contó, «me entusiasmaba coger conchas en la playa de Riazor».

De Sanxenxo a O Carballiño

A excepción de Los pazos de Ulloa y de su continuación, La madre naturaleza, Bazán era bastante precisa en sus localizaciones. «No caso destas dúas novelas, sabemos que fala da Galicia interior, non ten por que ser a Ulloa, poida que se trate de Ourense. Lugares que coñeceu sobre todo unha vez que casou, xa que as propiedades do seu marido eran no interior, mentres que as da súa familia estaban no litoral, no da Coruña e na costa de Pontevedra», matiza Xulia Santiso.

En sus recalificaciones, Pardo Bazán dejó entrever sus afinidades y animadversiones. Sanxenxo, donde pasó veranos, era Portodor; Sada, Areal; Santiago, Estela; Ourense, Auria Vella; O Carballiño, Vila Morta, «temos que precisar -hace un inciso Xulia-, que era a vila da súa sogra».

En un momento en el que la pandemia obliga a apreciar más nuestro entorno, Emilia dejó una reflexión oportuna: «Vengo de recorrer pueblos y aldeas, monasterios y castillos, paisajes y rincones de leyenda, y me he convencido de que antes de visitar el extranjero debiéramos conocer bien el país natal. Y acaso yerro; vale más empezar por salir de casa, pues la comparación con lo que tanto se alaba fuera es lo que nos da idea exacta de lo propio. No hay asomo de parcialidad en la afirmación de que Galicia es la tierra privilegiada donde se juntan los encantos de la naturaleza con los del arte». Esto escribió en 1913 en la publicación La Ilustración Artística.

Su «Barrio Alto». En la calle Tabernas, donde está su Casa-Museo. De la Ciudad Vieja, le gustaba «el Square», posiblemente, Azcárraga.  «¡Allí sí que hacía de las suyas el viento!», dijo Emilia
Su «Barrio Alto». En la calle Tabernas, donde está su Casa-Museo. De la Ciudad Vieja, le gustaba «el Square», posiblemente, Azcárraga. «¡Allí sí que hacía de las suyas el viento!», dijo Emilia

Para los artículos, Madrid, para sus novelas, el sosiego inspirador de Meirás

Además de un escenario, hoy sabemos A Coruña, y especialmente Meirás, eran los lugares donde fluía su inspiración. «Por como coinciden as datas, e polo que ela mesmo plasmou en varias correspondencias, Madrid era o lugar no que escribía sobre a actualidade, na prensa. ‘‘La Granja’’, como así se refería á construción, que aínda existe, previa ás Torres, aportáballe o sosego, o silencio que precisaba para as novelas. Fíxose construír unha torre para ela soa en Meirás, onde tiña o escritorio, e cuxo acceso non era sinxelo, xa que se subía por unha escala de caracol. Na Coruña, na rúa Tabernas, na casa da súa familia, tamén escribiu, aquí tiña toda unha sala para ela», recuerda Xulia Santiso. El escritorio, de hecho, es uno de los tesoros que conservan en la Casa-Museo de la Ciudad Vieja.

Para Marilar, que está estudiando ahora seis cartas inéditas de Bazán con Carmen Miranda y también se ocupa del proceso de declaración de Bien de Interés Cultural de la biblioteca de la literata, es llamativo lo que la condesa confiesa en muchas de sus correspondencias. «Manifesta que está desexando ir a Meirás ‘‘porque allí me transformo en un pino o una acacia’’ cando non exclama: ‘‘¡Ay! Lo que estoy deseando es ir a Meirás a podar y cavar’’», cita Aleixandre.

Las torres de Meirás, que inauguró empezado el 1.900 con la boda de un hija, eran su lugar favorito. Aunque la autora pasaba los inviernos en Madrid -la casa que adquirió, todo un edificio donde pasó 26 años, estaba en la calle San Bernardo número 35 y, curiosamente, después fue una pensión llamada Rías Bajas-, reservaba los veranos para Galicia. En Meirás estaba a veces hasta octubre.

«Me entusiasmaba coger conchas en la playa de Riazor; beber agua fresquísima del cerro de Santa Margarita; recorrer la Olmeda, admirando desde ella la curva delicada y briosa de la bahía; jugar en el melancólico square de mi barrio [Ciudad Vieja], desnudo de vegetación, dominando las olas bramadoras, flanqueado por un hospital y un cuartel, y adornado con un sepulcro», describió en De mi tierra. Para finalizar, un apunte curioso que comenta Xulia Santiso. «Ao principio, non lle gustaban as galerías da Marina. Logo, acaba dicindo que son ‘‘maravillosas ventanas al mar’’».

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