Lo que hay que saber para salir sanos y salvos del San Xoán coruñés
A CORUÑA CIUDAD
El Hospital de A Coruña constata un aumento «significativo» de quemaduras y urgencias durante la noche del 23 al 24 de junio
21 jun 2024 . Actualizado a las 17:28 h.Estudios realizados en la Unidad de Quemados del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) constatan «un aumento significativo de quemaduras» en la noche de San Xoán con respecto al resto del año, la mayoría de ellas «motivadas por las imprudencias y el consumo irresponsable de bebidas alcohólicas de los grupos de edad más jóvenes», subrayan desde el centro antes de insistir en que «las consecuencias estéticas y funcionales de estas heridas son, a veces, para toda la vida». Por ello, los especialistas del complejo advierten que la manera de reducir estas cifras pasa por «la prevención y la concienciación de la población», por lo que hacen un llamamiento a disfrutar de la jornada más festiva del año, pero con prudencia.
Las recomendaciones básicas de los facultativos para evitar o minimizar la incidencia de las quemaduras se refieren al momento de prender las hogueras, cuando se van a saltar o si se permanece cerca de ellas y también aportan consejos para el caso de que se produzca un incidente. Así, recuerdan que el fuego nunca se debe encender con líquidos inflamables como gasolina o alcohol y cuando se coja el material que se va a echar a la lumbre, hay que tener en cuenta su combustibilidad y toxicidad. Es decir, hay que olvidarse de quemar ruedas de coche, por supuesto, pero también cualquier artículo de PVC o plástico porque «el humo puede producir intoxicaciones o irritaciones respiratorias», explican desde el Chuac.
A la hora de montar las hogueras, importante colocarlas al menos a 15 metros de coches o edificios « y nunca bajo una línea eléctrica», y cuando llegue el momento de encenderlas, huir de prender papeles o tejidos porque el aire puede levantarlos y llevárselos. Mucho menos, echar espráis, bidones o mecheros que pueden explotar.
Hay indicaciones también sobre la ubicación de las fogatas, que no deben obstaculizar el acceso de los vehículos de emergencias. También por seguridad, al acabar la fiesta ha de vigilarse que no se pueda reavivar el fuego echando encima arena o tierra, por ejemplo.
En el momento de mayor fragor de la noche, especial cuidado con los niños, mantenerse no demasiado cerca del fuego, ya que las chispas pueden prender en la ropa y hay que evitar también correr, jugar o empujarse si se está cerca de una hoguera. A los que se atrevan a saltarla, la recomendación es clara: «Acudir con ropa ajustada y preferentemente de algodón, como pantalones vaqueros, y calzado idóneo, cerrado y sin tacones». Además, «hay que echar cuentas de las posibilidades de cada uno», apuntan acerca de lo oportuno de fijarse en la altura de las llamas, el perímetro de la cacharela, la agilidad personal y el consumo etílico que se lleve encima, y no olvidarse tampoco de asegurarse de que al otro lado hay espacio suficiente, sin troncos en el suelo ni gente que pueda hacer demasiado dura y peligroso el aterrizaje. Obviamente, a la hora de pegar la gran zancada, «no se debe hacer con nadie a la espalda ni con niños en brazos». En caso de que alrededor se perciba que hay alguien en no demasiadas condiciones para saltar, no estaría mal intentar persuadirlo de que mejor lo deje para otro San Juan.
Si a pesar de todo el cuidado, alguien sufre una quemadura, las recomendaciones básicas son: «Echar agua dulce para enfriar la quemadura, cubrir con un paño limpio y acudir al punto sanitario más próximo», ya sea Protección Civil, Cruz Roja o el propio servicio de urgencias.
Si la quemadura es extensa, «hay que enfriar poco tiempo por el riesgo de hipotermia, envolver al afectado con una sábana limpia y una manta, y acudir lo antes posible a un centro sanitario», agregan. Importante no poner cremas, ni pomadas, ni ningún desinfectante o ungüento y en caso de que el fuego prenda en la ropa «lo primero de todo, y por difícil que parezca, no se debe correr; hay que echarse al suelo y rodar, cubriéndose la cara con las manos». Los que estén alrededor, pueden echarle una mano para apagar el fuego cubriéndolo con una prenda fuerte, como una cazadora, pero no echándole arena o tierra. Una vez pasado el momento crítico, la ropa solo se le puede retirar al quemado después de asegurarse de que está apagada y,a ser posible, hay que evitar sacársela por la cabeza.
Todo ello son recomendaciones de los especialistas del Chuac que, no obstante, insisten en tratar de medir bien el alcance y, si se ve que la situación está fuera de control, lo mejor es llamar al 112 desde cualquier móvil, una llamada de urgencia que es posible hacer incluso con el teléfono bloqueado o con poca cobertura.