Los platos combinados del Pivito regresan a A Gaiteira 11 años después: «Volvemos por la nostalgia»
A CORUÑA CIUDAD
El establecimiento reabrió el pasado mes de julio con una carta actualizada, pero con los clásicos que le hicieron triunfar en los noventa
27 ago 2025 . Actualizado a las 13:00 h.A Gaiteira estrenó su peatonalización un 21 de diciembre de 1998. La banda municipal, más de mil vecinos y el alcalde, Francisco Vázquez, inauguraron un nuevo pavimento que costó 74 millones de pesetas: «Las obras, grandes o pequeñas, son siempre importantes», dijo el regidor. Solo dos días después de esa cita subía la persiana Pivito, un local que llegaba con una carta moderna, que bebía del Gasthof y con la que triunfaría. Hoy ese negocio ha regresado tras su cierre en el 2014: «Volvemos un poco por la nostalgia», cuenta Juan Luis Sousa, el propietario.
A Gaiteira ya era una calle muy comercial en los noventa. Óptica Romay, el extinto bar Visantoña, la cafetería Avenida o la tienda de moda Límite formaban parte de ese tejido empresarial que habían apoyado esta peatonalización. Vázquez, como recoge la crónica de La Voz, insistió durante la inauguración de la vía en la importancia de la creación de aparcamientos subterráneos. Si no se hubiera hecho, dijo el primer edil, «los comerciantes y vecinos estarían protestando continuamente».
Pivito se estrenó en esa renovada calle con carta diferente. «Llegamos con una oferta nueva: hamburguesas, copas diferentes… y funcionó muy bien», cuenta Sousa. Apellido cargado de sabiduría y experiencia hostelera, pues Juan Luis es hijo de uno de los fundadores de la cadena Gasthof, que importó la filosofía de la comida rápida americana y los platos combinados: «Yo era muy joven, ya estaba trabajando en hostelería y con la ayuda de mi padre lo abrí. Y funcionó muy bien, incluso mejor de lo que esperábamos».
Desde ese momento, fueron diecisiete años de duro trabajo sirviendo platos combinados, hamburguesas, sándwiches mixtos o copas de helado a los vecinos del barrio. Sin embargo, el camino encontró su final en el 2014: «Lo dejé por problemas personales», recuerda Sousa.
El bajo, que no es propiedad del hostelero, fue pasando desde entonces por diferentes manos y propuestas hosteleras que no terminaron de cuajar. Hasta que el pasado 9 de julio volvía a subir la persiana el Pivito. Una reapertura en la que ha sido esencial Vanesa Verónica Mosquera, pareja de Sousa y copropietaria.«Ella es la que me animó a abrirlo y la que está conmigo trabajando», cuenta. Y que ha sido por todo lo alto. «La respuesta fue impresionante. Mucha gente de siempre volvió a venir, aunque otros desgraciadamente ya no están, y también vino mucha gente nueva. Ha sido mejor de lo esperado», cuenta José Luis.
Este chute de nostalgia para los vecinos de A Gaiteira ha vuelto, eso sí, con una carta renovada. «El menú lo hemos modernizado, con cosas nuevas que están de moda y también es más reducida para evitar excesos de producto. Por ejemplo, ahora las hamburguesas las hacemos con pan brioche y tenemos raxo, que está funcionando muy bien». Los platos combinados siguen presentes, pero resumidos en tres propuestas,
A Gaiteira vuelve a estar de moda
El nuevo Pivito toma partido en una nueva vía que en los últimos meses ha experimentado un aumento de propuestas hosteleras. Escenario que Sousa tiene presente: «Tiene una oferta hostelera muy buena y variada, lo cual beneficia a todos. La calle sigue siendo muy de paso, como antes», afirma.
Montecarlo 85 y Carmenca son dos de las últimas incorporaciones a la vía, que se suman a otras como El Corralón o Tamago Café de especialidad, que subieron la persiana el pasado año. Cuatro aperturas que firman un resurgir pletórico. «Esta zona tuvo sus altibajos, pero es de las mejores», cuenta Patricia Sande, la propietaria de Montecarlo 85.
Otras aperturas recientes, pero más longevas, son la de Samaín, que acometió una gran reforma, o La Tostería, al comienzo de la calle, que parece que ha superado la mala suerte del bajo en el que está, con varios negocios cerrados en la mochila. Otra novedad fue Oh! My cake, que abrió a comienzos del pasado año con una apuesta firme por las tartas cremosas de queso y maridadas con otros sabores. Sin embargo, continuó su andadura en el número 12 de la calle Riazor. Hoy este local es Amodiño, una floristería de flores preservadas.