Unos patos de pico aserrado

Tres serretas medianas están pasando este invierno en la ría de O Burgo


Vienen y van nadando entre Santa Cristina y Fonteculler como si fueran de aquí de toda la vida. A estas alturas, tras las varias semanas que llevan instaladas en la ría, deben conocer al dedillo todos los secretos de los fondos de este humedal. Al menos, los de aquellos lugares más profundos, en los que viven los pececillos que son su sustento. Para capturarlos, se zambullen con un fuerte impulso de sus patas, y desaparecen durante un rato bajo la superficie.

A veces salen cerca de donde desaparecieron. Otras, pueden emerger a varios metros de distancia de ese punto concreto, ya sea porque se han alejado en persecución subacuática de sus presas, o porque se han dejado llevar por la corriente mientras las buscaban.

Posición erguida en tierra

Cuando la marea está muy baja, y consideran satisfecho su apetito, suelen posarse en el borde de algunas de las descubiertas de fango o arena del centro del estuario. Rodeadas por correlimos, gaviotas, zarapitos o chorlitos, dedican un tiempo entonces a arreglar sus plumas o a descansar. Con los prismáticos las detecto de inmediato gracias a su postura erguida. Sus patas, como las de otras aves especialistas en el buceo, están situadas muy atrás con respecto al cuerpo. Por eso en tierra su postura resulta mucho más erguida que la de otros patos.

Lo que sí es difícil es conseguir una buena foto de ellas. A veces se acercan bastante a la orilla, pero por lo general permanecen donde hay mayor profundidad.

Llevo un rato esperando a que una se arrime un poco al paseo marítimo, pero pasa el tiempo y se me echa encima el momento de marcharme. Tampoco es que me importe mucho. A través del telescopio la observo con todo detalle. Me llaman en especial la atención sus ojos color castaño. Y esa cresta de plumas que adorna la parte posterior de su cabeza.

Pico de sierra

Esta que tengo cerca es una hembra. Los machos son mucho más llamativos. Su cabeza es negra, con reflejos verdes y las plumas de la cresta son más exageradas que las de las hembras. Algunas estrellas del glam rock salían a los escenarios con atuendos muy parecidos.

Luego está el pico, claro, largo y estrecho. Y aserrado en sus bordes, además, aunque desde donde estoy no lo aprecie. El nombre de serreta proviene precisamente de esta característica, ideal para evitar que se les escapen sus escurridizas presas una vez capturadas. Se zambulle de nuevo. Cuando sale, con la cresta repleta de pequeñas gotas, parece decidir que por esa zona no hay hoy demasiado que pescar. De modo que levanta el vuelo y acude a reunirse con sus dos compañeras. Mientras se aleja, destellan al sol las grandes manchas blancas de sus alas.

Nada más posarse de nuevo, hace como las otras: mete la cabeza bajo el agua al mismo tiempo que nada. Van así buscando su almuerzo. Algo han visto, porque de repente se zambullen las tres a la vez. ¿Por dónde saldrán ahora?

Escasas en Iberia

En nuestra península las serretas medianas son invernantes escasas. Aparecen sobre todo en rías y estuarios de las costas atlánticas.

ORIUNDAS DEL NORTE

Llegan hasta aquí desde bastante al norte, y no todos los años. En Europa, crían desde las islas británicas hasta Islandia y Escandinavia.

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